Ante la solicitud de reemplazar a la policía en la zona de la discoteca New’s Divine, ubicada en Gustavo A. Madero (GAM), donde el pasado 20 de junio murieron 12 personas, de las cuales 9 eran jóvenes, durante un operativo policíaco, organizaciones civiles en convenio con el Gobierno del Distrito Federal (GDF) capacitaron a 106 elementos de la Policía Bancaria e Industrial (PBI) sobre «la importancia del buen trato» con la ciudadanía.
«A través de la restitución de la policía anterior, buscamos un nuevo concepto de policía de barrio, cercano a la comunidad para lograr la cohesión social y la confianza en los uniformados» informó a Cimacnoticias Francisco Cervantes, fundador e integrante de Corazonar, una de las organizaciones, que junto con Kinal Antzetik capacitó a los cuerpos policíacos, de los cuales el 60 «es de extracción militar».
Desde el pasado mes de junio, en 7 sesiones de ocho horas cada una, las y los psicólogos impartieron talleres sobre derechos humanos, violencia de género, violencia sexual y familiar a la PIB pues «es necesario que la policía se viva con derechos para que pueda respetar los de la ciudadanía», precisó Cervantes.
La policía habilitada se integró a GAM hace tres semanas, pero para obtener resultados favorables la capacitación debe ser constante y el desempeño de las y los policías debe monitorearse. Actualmente el equipo capacitador, integrado por psicólogas y psicólogos de dichas organizaciones, estructura un programa para sensibilizar a 300 policías más, indicó.
Las y los 106 uniformados, de los cuales 11 son mujeres, «llegaron con fuertes creencias de criminalización hacia las y los jóvenes, principalmente hacia los de apariencia poco común, como punks, emos, también con masculinidades rígidas y con una actitud autoritaria hacia la ciudadanía», aseveró.
Francisco Cervantes refirió que la policía es más eficiente cuando tiene un vínculo con la comunidad, por ello uno de los objetivos de la capacitación fue «inducir la necesidad del diálogo y escucha, que sean policías barrio, que es la figura encargada de construir este vínculo».
A lo largo de las sesiones, el equipo de Kinal y Corazonar pudo observar que en la policía persiste la criminalización hacia adolescentes y jóvenes, por lo que, dijo Cervantes, «tenemos que respetar el derecho a su cultura, a su cuerpo, a sus decisiones».
Por su parte, las y los jóvenes de la comunidad «están dolidos con la policía porque los detienen y extorsionan por su apariencia, creen que son peligrosos».
Mediante actividades de pedagogía de la masculinidad y violencia de género, «lo cual fue un proceso muy fuerte para las y los policías, hicieron un listado de insultos entre hombres y el más ofensivo resultó ser la comparación con las mujeres. Lo que significa que esta violencia se soporta en la discriminación hacia las mujeres».
También se evidenció, a través de ejercicios en los que se les cuestionó identificar las faltas administrativas y delitos, que las y los uniformados desconocen las diferencias entre estas trasgresiones a la ley y que incluso «las inventan para extorsionar, se prestan a procesos de corrupción».
POLÍTICA DE SEGURIDAD
Para el psicólogo y terapeuta Cervantes, una política de seguridad pública debe centrarse en la vigilancia, el control y la prevención del delito, la cual implica reconocer las causas y trabajar en ellas.
Calificó como «un error común» que los gobiernos se queden sólo con la vigilancia y el control, porque generan maltrato y discriminación de las policías hacia la sociedad.
«El éxito de una política de seguridad es que se integral, es decir, que además de sumar patrullas se sumen oportunidades de empleo y de recreación para las y los ciudadanos», manifestó.
Otra «creencia errónea» es que la delincuencia se origina en la pobreza, cuando son el abandono y la falta de vigilancia los detonantes de infractores, «el deterioro del ambiente físico y social, junto con la ausencia de la ley generan delincuencia».
«Donde no hay alumbrado público, centros de esparcimiento, áreas verdes, espacios culturales, deportivos, hay desorden y falta de reglas; deben existir normas urbanas con una policía más eficiente».
El fundador de Corazonar indicó que los programas de seguridad deben aplicarse de acuerdo a las necesidades de las comunidades, «no es lo mismo una zona de alta marginación que una de baja y también debe considerarse que vivimos en una ciudad con distintas necesidades de seguridad para los días y noches».
En el ámbito comunitario el equipo de Kinal y Corazonar en GAM han observado discriminación, violencia sexual y familiar, por ello trabajan en la creación de programas de intervención y convivencia con jóvenes y los habitantes, en general.
El psicólogo y terapeuta concluyó que la respuesta entre de la población, después del operativo en el Divine ha sido noble, a pesar de la «gravedad» del suceso, pues en otras zonas de conflicto «suelen dar respuestas igualmente graves, han quemado patrullas o linchado policías».
08/GCJ/GG
