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De heteronormatividades, feminicidio y matemáticas

Por Teresa E. Cueva-Luna*

A mediados de los setenta, siendo adolescente, escuché por primera vez un “dicho” mexicano de fuerte contenido machista, y, aun con el riesgo de no recordarlo literalmente, quiero dejarlo aquí enunciado: “las mujeres solo llevan una cuenta y no les sale”. Este dicho estaba destinado a demeritar las capacidades matemáticas de las mujeres, a ignorar que algunas de nosotras ejercemos funciones donde se utilizan tales habilidades y conocimientos, y, sobre todo, a pasar por alto las razones que pueden volver complejos los procesos que ocurren alrededor de la fecundidad. En particular me refiero a las dinámicas de poder entre mujeres y hombres y que, en el ámbito privado, dan forma a tales procesos.

La normatividad heterosexual patriarcal que subyace a “dichos” como el arriba enunciado, nutre y justifica un estatus subordinado de las mujeres en el ámbito familiar, pero también en el comunitario y social, perpetuando o dando lugar a prácticas violentas que en ocasiones derivan en asesinatos de mujeres por razones de género.

Si llevar la cuenta de fenómenos tan complejos como los relacionados con la fecundidad no resulta simple, tampoco lo es llevar la cuenta de los casos de violencia de género o de los casos de feminicidio y esto claramente no corresponde únicamente a las mujeres, si bien los movimientos feministas han llevado adelante la lucha por la dignidad y la justicia para las mujeres.

Llevar la cuenta del número de mujeres asesinadas por cuestiones de género es una tarea que en sentido estricto corresponde al Sistema Judicial Mexicano pues el trabajo legislativo a nivel federal fue bien planteado por un grupo de diputadas lideradas por Marcela Lagarde, en el periodo del 2003 al 2006. Ello implicó la tipificación del concepto de feminicidio en el Código Penal Federal, la promulgación de la Ley para prevenir, sancionar y erradicar la violencia en el 2007, y la investigación y posterior publicación de un primer diagnóstico de los asesinatos de mujeres con presunción de homicidio por entidad federativa, con datos de 1985 al 2009. Como ha señalado Marcela Lagarde en varios foros, la intención era producir estadísticas sobre como ocurrían los casos de feminicidio: ¿dónde?, ¿por qué? y ¿a manos de quién?

De acuerdo a SESNSP, citado por Rogelio Rodríguez en el Diario de Cd Victoria (15 de febrero 2020), Tamaulipas se encuentra clasificado en el grupo que concentra los estados de la República Mexicana con menor número de casos de feminicidio en el contexto nacional. Sin embargo, el hecho de que se reconozcan estadísticas muy altas de defunciones femeninas con presunción de homicidio (DFPH) ha llevado a que algunos grupos manifiesten su criticismo al respecto, como ha sido el Observatorio Ciudadano Nacional de Feminicidios y el Frente de Feminista Tamaulipeco.

Tal criticismo implica la sospecha de que ante tantas defunciones femeninas con presunción de homicidio debe haber casos de feminicidio que no han sido investigados, catalogados y procesados como tal. Los datos al respecto en Tamaulipas, a nivel de la prensa y regional aparecen de manera aislada e incluso contradictoria, generando confusión respecto a la contabilidad de los casos de feminicidio. Por ejemplo, Jesús García, de Milenio, reportaba el 18 de febrero 2020, 185 casos de feminicidio desde que se inició el conteo. Otras evidencias hemerográficas disponibles on line, señalan el año 2016 como el primero en el cual se abrió una carpeta con el primer caso de feminicidio reconocido en Tamaulipas, y que en octubre 2017 la fiscalía dio a conocer el cuarto caso.

Vale la pena recordar que la contabilidad de los casos de feminicidio, bajo la mirada pública, fue impulsada por el esfuerzo de María Salguero quien se dedicó a compilar las notas hemerográficas publicadas en todo el país y a mostrarlos en un mapa interactivo que nos sacudió, por nombrar a las mujeres cuyas vidas fueron arrancadas, así como datos alrededor de su muerte. La primera exposición de su trabajo mostró los casos ocurridos en el periodo del 2016 y hasta marzo del 2017. Sin duda, la exposición de su trabajo desencadenó el interés que tanto periodistas como feministas, posiblemente en todo el país y de manera particular en Tamaulipas, se unieran a la tarea de visibilizar el fenómeno y trataran de sumarse al esfuerzo.

Si bien la contabilidad de los casos de feminicidio constituye un tema de debate, hay claridad respecto a las tasas de defunciones femeninas con presunción de homicidio (DFPH), que en el caso de Tamaulipas, como decía antes, es de las más altas en el país, en el 2019 fue de 6.0 por 100 mil mujeres, justo por encima de la media nacional que fue de 5.7 ese mismo año. En el periodo del 2017 al 2019 su posicionamiento ha variado en la escala nacional. Esto es, mientras que Tamaulipas ocupó el doceavo lugar en el 2019, en el 2017 tenía el séptimo lugar, de acuerdo a ONU mujeres, Inmujeres y Conavim (Violencia feminicida en México, aproximaciones y tendencias, 2020).

Parte de la batalla actual por la contabilidad de los casos de feminicidio implica que las fiscalías estatales generen protocolos de actuación policial, pericial y ministerial, lo que parece no se ha hecho en Tamaulipas (Ibidem, pag. 18), y que ayudaría en la interpretación de los casos de muertes violentas de mujeres, con una perspectiva de género.

Calificar al personal o contratar personal calificado para estas tareas parece ser una tarea pendiente. Sigue haciendo falta una mayor armonía entre lo que se entiende por feminicidio y el modelo de acción a nivel federal y estatal y con los lineamientos internacionales. Por otro lado, sin duda hay resistencias para la aplicación de condenas como las establecidas para estos casos a nivel nacional. La ingrata tarea de contar continúa siendo un reto, pero es una tarea, que es necesario continuar.

* Doctora en Estudios de Desarrollo por la University of East Anglia e integrante del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) Nivel I. Es Profesora-investigadora del Departamento de Estudios de Población en El Colef y sus áreas investigación son Género, Maternidades y Desarrollo, Salud Sexual y Reproductiva y mujeres migrantes

21/TECL/LGL

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