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Retraso en entrega de recursos a Refugios impacta en atención a usuarias

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Ciudad de México.- Mientras que para la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim) el retraso en la entrega de los recursos para la operación de los refugios no debe preocupar a las organizaciones civiles, para “Mónica”, una joven mujer usuaria de estos espacios, esto significa un día más sin atender un dolor en la muela derecha que no la deja ni comer ni descansar, producto de una patada que le propinó su agresor y la cual requiere de una operación costosa que debe cubrirse con el recurso federal. 

Abril casi termina y la Secretaría de Gobernación, a través de Conavim, no ha firmado los convenios por medio del cuales los refugios para mujeres víctimas de violencia, sus hijas e hijos, recibirán los 420 millones de pesos que el congreso destinó a su operación para este 2022. 

Mientras, cada día que pasa la situación se vuelve más crítica dentro de estos espacios de acogida. Un ejemplo de ello es el caso del Refugio que opera la organización Espacio Mujeres para una Vida Libre de Violencia A.C., en la Ciudad de México, al que Cimacnoticias tuvo acceso el pasado 22 de abril.

Sin insumos para trabajar y con jornadas extendidas 

Las profesionistas de este Refugio (dos trabajadoras sociales, una enfermera, dos psicólogas, una abogada y una maestra, una administradora y la directora) no se dan abasto para garantizar una atención completa y de calidad a las 8 familias (8 mujeres y 23 niñas y niños) que ingresaron entre enero y abril de este 2022, ello a pesar de no tener el recurso suficiente para mantener su operación.

Esto es así porque 80 por ciento de los fondos con los que anualmente cuenta este Refugio para su operación provienen del “Programa de Apoyo para Refugios Especializados para Mujeres Víctimas de Violencia de Género, sus Hijas e Hijos”, el cual se esperaba, como ocurrió en 2021, se recibiera en marzo pasado.

A cinco días de concluir abril, los convenios no han sido firmados y el recurso sigue sin llegar a los refugios. Ello a pesar de que, cuestionada por Cimacnoticias y por legisladoras en el Senado de la República, la Comisionada Fabiola Alanís ha negado reiteradamente este retraso y ha asegurado que el tiempo no es importante sino el monto que se entregará completo a las organizaciones.

Para las trabajadoras de este Refugio, sin embargo, el tiempo es vital, ya que por ejemplo,  desde enero pasado no han podido comprar lápices de colores ni otro material didáctico que se requiere para cubrir las necesidades educativas de las y los niños que llegan a los refugios con sus madres.

La educación no es una atención secundaria en este Refugio, ya que en algunos casos, producto también de la violencia, hay niñas y niños que nunca han pisado una escuela. La pedagoga del refugio evalúa el rezago de cada niña y niño, y adapta un plan educativo, con materiales didácticos especiales, que las y los preparen para su ingreso a la escuela una vez que salgan del refugio.

Lo mismo pasa en el rubro de salud, donde tres enfermeras se organizan para atender las necesidades básicas de las familias pero han tenido que dejar en espera las atenciones especializadas y más costosas, como el tratamiento que requiere “Mónica” (nombre falso por motivos de seguridad).

En este refugio tampoco tienen ya insumos para llevar a cabo el programa de inserción laboral, a través del cual las mujeres aprenden a hacer una actividad que les permita construir su autonomía económica. Por falta de recursos, desde enero pasado se suspendió el contrato con las talleristas y, en su lugar, el personal que queda ha tenido que asumir la tarea extra de impartir talleres de otra índole. 

Las profesionistas también han tenido que distribuir entre ellas las funciones del personal que desde enero pasado ya no pudieron pagar, por ejemplo, personal de limpieza, una nutrióloga y talleristas.

No sólo eso, con el recurso federal las profesionistas también pagan sesiones de contención emocional, las cuales ya no se llevan a cabo. A decir de la psicóloga de este centro, la atención para las profesionistas es sustantiva toda vez que todas las mujeres que están siendo atendidas actualmente en este refugio llegaron ahí tras violencias tan graves que se catalogan todas como intentos de feminicidio. 

Por falta de recursos, hasta la comida de las mujeres está comprometida. También desde enero, el refugio tuvo que suspender el trato con el proveedor habitual de comida y actualmente sostienen la alimentación de las usuarias con donaciones de bancos de alimentos. 

Pese a estas condiciones, las 13 trabajadoras que laboran en el refugio han garantizado una atención especializada y de calidad para las familias que se alojan con ellas y que mantienen ocupadas todas las habitaciones del refugio, las cuales son individuales pero por familia. Además, con gestiones de diferente tipo, les aseguran un espacio de trabajo y uno de vivienda para que cuando las mujeres salgan tengan un plan de vida y una red de apoyo del cual sostenerse. 

“Llegué en muy mal estado, deprimida, pero aquí todo va regresando poco a poco, con muchas atenciones por parte de las profesoras de aquí. Llevo aquí un mes y días pero siento que he avanzado en muchísimas cosas. Ya estoy un poco más segura de mi misma, ya he confrontado mis miedos, mi autoestima, mi carácter, ya otra vez teniendo el autoestima que perdí hace mucho tiempo. Aquí yo siento cariño, atención, gracias a aquí yo tengo una comida, un techo, una cama calientita. A mí no me han negado absolutamente nada (…) ya estoy trabajando mi plan de vida para ahora que salga”, dijo Fabiola, de 22 años de edad, que vive en el refugio desde el pasado 17 de marzo, luego de haber sido víctima de violencia y privación de su libertad por parte de su expareja, y quien pudo salvar su vida gracias a que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México la refirió al refugio.

La directora del Refugio, Tania Reynosa Mayora, explicó que el retraso del recurso significa una afectación directa en su sueldo, y las atenciones que requieren un costo más alto se mantienen suspendidas, y vivir limitadas de insumos básicos. 

Para la directora ejecutiva de Espacio Mujeres para una vida libre de violencia A.C., Marilú Rasso, es importante destacar que el recurso público destinado a la atención de las violencias de las mujeres, las niñas y los niños es una obligación del Estado que ha firmado y ratificado instrumentos internacionales en la materia, y hasta el día de hoy los refugios son el mecanismo más eficiente para la prevención del feminicidio y necesitamos ese dinero para operar y no dejar de atender con la calidad que merecen las mujeres que en esté momento requieren un espacio para salvaguardar su vida e integridad. No se trata de buena voluntad ni de conformarnos con lo mejor posible dentro de lo difícil, se trata del ejercicio de los DH de las mujeres y las niñas. En ese sentido no podemos retrasar ni un día más la entrega del recurso, porque en nuestro país todos los días se asesinan a 10 mujeres por el solo hecho de ser mujeres. No se puede postergar ni un segundo más la entrega de ese recurso porque significa la diferencia entre la vida y la muerte. 

Es de recordar que durante 2021, los refugios para mujeres víctimas de violencia para sus hijas e hijos estaban a cargo del ya desaparecido Instituto de Desarrollo Social (Indesol), de la Secretaría de Gobernación, a donde fueron trasladados ese mismo año. 

Aunque para este 2022 la Cámara de Diputados asignó el presupuesto para los refugios en la Secretaría de Bienestar y hasta se publicaron en el Diario Oficial de la Federación, en enero de este año se anunció que este programa quedaría a cargo de la Conavim. Desde entonces y hasta este 25 de abril, la comisionada Fabiola Alanís Sámano, ha asegurado que los recursos para los refugios están garantizados, también ha negado en entrevistas con Cimacnoticias que no existe ningún retraso y que el monto está por entregarse a los refugios, aunque nunca ha dado una fecha específica para esta entrega.

Alanís Sámano también aseguró que está en permanente comunicación con las organizaciones de la sociedad civil a cargo de los refugios y que ninguno ha cerrado, sino que siguen operando. La funcionaria omitió precisar que este funcionamiento no es gracias al gobierno federal sino a que las trabajadoras están trabajando extra y sin condiciones adecuadas para que esto sea posible.  

22/AJSE/LGL

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