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Mujeres víctimas del desplazamiento interno: la deuda del Estado para garantizar una vida segura y libre

Por Berenice Chavarría Tenorio

Ciudad de México.- En México, miles de mujeres se ven obligadas a dejar sus hogares como consecuencia de conflictos armados u otras situaciones de violencia. Esto implica recorrer caminos que vulneran sus derechos: ellas huyen dentro de su propio país y al permanecer en él, el Estado tiene la obligación de protegerlas; sin embargo, atender el tema de manera adecuada es un pendiente para el gobierno actual.

De acuerdo con el Manual sobre desplazamiento interno, desarrollado por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) en México, es importante analizar esta problemática desde el impacto que puede tener sobre sectores o grupos en situación de mayor vulnerabilidad.

Es decir: las autoridades encargadas de impartir justicia deben analizar la situación específica de la violencia sexual y basada en género en contra de mujeres y niñas, así como las formas específicas de la violencia contra estos grupos. Esto incluye, por ejemplo, el riesgo de reclutamiento “a manos de bandas o grupos criminales u otros actores perpetradores de la violencia”. 

Sin embargo, quienes experimentan desplazamiento interno se enfrentan a barreras como falta de información, documentación y asesoría jurídica, lo que demuestra que este tema ha sido poco explorado y “no siempre se cuenta con el conocimiento adecuado para garantizar los derechos de esta población”.

De ahí la importancia de aplicar estándares internacionales sobre derechos humanos y obligaciones estatales al hablar de medidas de prevención, asistencia humanitaria, protección, soluciones permanentes y reparación integral del daño.

CIMACFoto: César Martínez López

Necesarias cifras desagregadas sobre desplazamiento interno

De acuerdo con ACNUR, a finales de 2021, 53 millones de personas tuvieron que desplazarse internamente debido a conflictos armados y otros tipos de violencia.

Por su parte, el Observatorio de Desplazamiento Interno (IDMC, por sus siglas en inglés) calcula que para el mismo año, 379 mil personas tuvieron que abandonar su hogar por situaciones de violencia. Aun con este registro, se desconoce cuántas de estas personas son mujeres, adolescentes o niñas.

Por ello, en el Manual sobre desplazamiento interno se destaca la importancia de “contar con información sociodemográfica sobre la población desplazada interna, así como con datos desagregados por género, edad y las características de diversidad que sean pertinentes en el contexto”.

“Un aspecto fundamental para determinar qué información es necesaria es que la respuesta al desplazamiento interno debe ser inclusiva y contemplar todas las situaciones de desplazamiento interno y todos los grupos de personas desplazadas internas, sin discriminación. Por un lado, esto implica identificar a las personas desplazadas internas, estimar el tamaño de la población desplazada, así como obtener información sobre su ubicación”, señala ACNUR.

Atender y prevenir el desplazamiento interno de forma diferenciada

La Oficina del Alto Comisionado resalta que debe considerarse que las personas desplazadas internas no conforman un grupo homogéneo, sino que presentan perfiles, condiciones, recursos y preferencias distintas; grupos con características particulares como mujeres, niñas y niños, adolescentes –entre otros– tienen necesidades y vulnerabilidades que implican medidas e intervenciones particulares.

También es importante recordar que las necesidades y perspectivas de las personas desplazadas internas pueden variar a lo largo del tiempo y las fases del desplazamiento. En este sentido, el manual enfatiza la importancia de contar con información actualizada, así como información sobre las necesidades de las personas desplazadas en las distintas etapas del proceso.

Las personas desplazadas internas deben poder tomar decisiones informadas sobre su situación. Por ejemplo, para que puedan decidir sobre un posible retorno o reasentamiento en otra parte, las autoridades nacionales deben proveerles información sobre las condiciones de seguridad y demás aspectos relevantes –como, por ejemplo, la disponibilidad de servicios públicos– en los lugares de posible retorno o reasentamiento.

ACNUR

Finalmente, para prevenir el desplazamiento interno, ACNUR reitera que las medidas deben partir de un enfoque diferenciado. Hay que tomar en cuenta que las razones que llevan a una mujer a abandonar su hogar no siempre son las mismas que motivan a un hombre: ellas huyen, además, ante violencia doméstica, delitos de feminicidio relacionados a sus familias e incluso tras haber sido víctimas de abuso sexual. 

El Estado tiene una deuda con las mujeres desplazadas que, ante el panorama, resulta difícil pensar cuándo será saldada: un espacio seguro para vivir y rehacer su vida de forma libre y digna.

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