Ciudad de México.- Iniciado el 2026 el mundo se sacudió con una nueva intervención militar por parte de los Estados Unidos, en esta ocasión se supe el 3 de enero que irrumpían en territorio venezolano para capturar al presidente Nicolás Maduro Moros, así como de su esposa Cilia Flores y tras los hechos se prevé un escenario bélico instaurando un nuevo régimen militar que genere nuevas violaciones sistemáticas a derechos humanos contra 15 millones de mujeres venezolanas quienes quedarán en medio de la nueva ocupación militar y los remanentes de la dictadura chavista.
Hay que precisar que Venezuela es un país ubicado en América del Sur, su capital es Caracas. Limita al norte con el mar Caribe y el océano Atlántico, al oeste de Colombia, al sur con Brasil y al este con Guyana y destaca por su biodiversidad y riqueza petrolera, no obstante, su población vive empobrecida y enfrenta un exilio sistemático desde hace casi una década tras la implantación de lo que se le conoció como el régimen chavista.

Esta no es la primera vez que Estados Unidos interviene ilegalmente en otros países. Ya lo había hecho previamente en Afganistán, El Líbano, El Salvador, Irak, Croacia, Sudan, Rwanda, y más, sumando más de 40 intervenciones en los últimos 30 años. Todos estos episodios se justificaron bajo la idea de derrocar dictaduras y restaurar la democracia sin mencionar los intereses geopolíticos, económicos y de seguridad que hay detrás.
Mientras la intervención de Estados Unidos se replica en Venezuela, las mujeres quedarán en medio de la ocupación militar y la resistencia que surge, por lo que se esperan diferentes escenarios bélicos. Amnistía Internacional señala que, durante la guerra o conflictos armados, las mujeres y niñas experimentan distintas violencias como tortura, ataques indiscriminados, asesinatos, amenazas, secuestros, desapariciones forzadas, detenciones, encarcelamiento, violencia sexual, desplazamiento o reclutamiento forzado.
La mujer y los conflictos armados – cimacnoticias.com.mx
En medio de la ocupación las mujeres deberán encargarse de la alimentación y supervivencia de sus familias hallando el sustento y la atención médica en un contexto en que se encuentran en situación de pobreza, pérdida de empleo y destrucción de sus hogares. Paralelamente, enfrentan el incremento a las desigualdades de género que provocan los conflictos armados. Bajo estos escenarios, las Naciones Unidas apuntan que las niñas tienen 90% de probabilidad de acceder a educación y pueden ser víctimas de matrimonios infantiles, trabajo forzado o reclutamiento.
Ante este panorama, muchas intentan huir convirtiéndose en desplazadas o refugiadas enfrentándose a otras violencias como el tráfico de personas con fines de explotación sexual. Algunas otras viven en solitario la responsabilidad de cuidado tras separarse de los hombres de sus familias quienes deciden migrar en busca de mejores oportunidades.
Sin embargo, una de las situaciones que se replica en los territorios en conflicto es el uso del cuerpo de las mujeres como botín de guerra a través de la violencia sexual. En 2024, su uso aumentó 25% respecto a 2023, así lo reportó la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en su más reciente informe “Violencia sexual relacionada con los conflictos”. Asimismo, el 92% de las víctimas de violencia sexual en contextos de guerra son mujeres y niñas, pues es a través del control de sus cuerpos que se ejerce represión política, terrorismo y tortura, consecuencia de crisis políticas, humanitarias y de seguridad.
Para Amnistía Internacional, el uso de la violencia sexual como táctica de terror y forma de tortura deja consecuencias físicas y emocionales en las mujeres. De acuerdo con la ONU Mujeres, millones de mujeres en zonas de conflicto están enfrentando secuelas graves como estrés postraumático, traumas, ansiedad y depresión sin poder acceder a atención o apoyo. De la misma manera, el acceso a servicios de salud mental también supone un problema, en países de ingreso alto hay 70 profesionales de salud mental por cada 100 mil habitantes y en países de bajo ingreso, la cifra es inferior a 1.
En respuesta a la intervención de Estados Unidos en Venezuela, mujeres feministas y defensoras de derechos humanos se manifestaron en defensa de las venezolanas como IM-Defensoras, la Red Nacional e Internacional Feministas y Plebeyas o la Federación Democrática Internacional de Mujeres (FDIM) en Colombia, quienes pidieron el respeto a la vida de las familias, sobre todo de las mujeres y niñas.
Las venezolanas
De acuerdo con datos de Worldometer, un sitio web de referencia que proporciona estimaciones y estadísticas en tiempo real, señala que en Venezuela actualmente hay 28 millones 574 mil 292 habitantes, de los cuales alrededor de 14 millones son mujeres. Ahora, tras la dictadura chavista y luego de Maduro, hubo un exilio de ese país y según cálculos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), 7.9 millones de personas migraron del país a lo largo del mundo.
Y el informe «Las voces de ellas. Situación de las mujeres venezolanas en el contexto de la movilidad humana» realizado por la Red de Activistas Ciudadanos por los Derechos Humanos (Redac), indica que el 53.65% de las personas venezolanas en movilidad son mujeres (34.84%) y niñas (18.81%), ya que debido a los roles de género, en ellas recae la responsabilidad de las dinámicas migratorias para darle a sus hijas e hijos una mejor vida.
Es importante señalar que las mujeres venezolanas ya enfrentaban una situación de vulnerabilidad frente a la dictadura chavista. De acuerdo con Estefanía Mendoza, cofundadora y coordinadora de Planificación, Programas y Proyectos de la organización Mulier, organización dedicada a la prevención y defensa de los derechos de las mujeres y niñas venezolanas,
«La situación económica del país emerge como uno de los principales factores de vulnerabilidad. «La crisis monetaria compleja que vive Venezuela tiene una afectación diferenciada en mujeres, niñas y adolescentes debido a los estereotipos y roles de género», explica Mendoza. Las mujeres venezolanas se encuentran mayoritariamente empleadas en trabajos informales y precarios, lo que las coloca en una posición de dependencia económica que puede ser explotada por las redes de trata. Además, en las zonas rurales se ha documentado un incremento en los llamados «matrimonios forzados», donde familias en situación de pobreza extrema entregan a sus hijas adolescentes a hombres mayores a cambio de seguridad económica básica, como comida o el pago de la escolaridad. Información publicada a través de Amnistía Internacional
Estefanía Mendoza ha logrado denunciar en julio del 2025 una red de trata de personas con fines de explotación sexual debido a la crisis humanitaria compleja que se vive en Venezuela por lo que afirma, se han creado las condiciones perfectas para el crecimiento de este delito que afecta de manera desproporcionada a mujeres, niñas y adolescentes.
«En los últimos seis años habían sido rescatadas 4 mil 761 mujeres y niñas venezolanas de redes de trata en diferentes partes del mundo. Cada año se observa un aumento sostenido en el número de casos, acompañado de una evolución en las modalidades de captación y explotación».
La novena edición de la Encuesta Nacional sobre Condiciones de Vida se realiza con la finalidad de obtener una radiografía de la vulnerabilidad social Venezuela detalla la situación que viven las mujeres venezolanas, por ejemplo, en la actividad económica, porque ellas no rebasan el 40 por ciento frente a los hombres.

No hay que olvidar que Venezuela no vivía una situación neutra, ha tenido que enfrentar desde 1999 el régimen autoritario de Hugo Chávez Frías, quien instauró la «dictadura chavista» la cual fue sucedida por Nicolás Maduro desde el 2013 hasta este pasado sábado 3 de enero del 2026 cuando tropas de Estados Unidos entraron a territorio venezolano para detenerlo.
A raíz de esta instauración de la dictadura chavista, Venezuela ha sido un territorio hostil contra su población, quienes han enfrentado colapso de la economía que se reflejó en el control de precios, alta deuda pública, caída de precios internacionales del petróleo, así lo señala el informe «La democratización de Venezuela: nuevos senderos para el cambio político».
El mismo documento explica que, en consecuencia, el gobierno de Nicolás Maduro se caracterizó por el uso de mecanismos autoritarios para contener el descontento de la población y limitar la competencia electoral. El último «fraude electoral» fue presenciado el pasado 28 de julio de 2024 donde el Consejo Nacional Electoral validó la reelección del presidente con más del 51% de los votos.
Hasta ahora, los intentos de la oposición, defensores de derechos humanos, organizaciones civiles y población venezolana para derrocar al régimen chavista y sacar a Nicolás Maduro del poder no habían resultado con éxito y, por el contrario, en cada represión el gobierno dejó a personas heridas o asesinadas. La reciente intervención de Estados Unidos no frena la situación que atraviesa Venezuela, organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional (AI) señalan que, en realidad, viola el derecho internacional.
¿Qué sucedió en Venezuela este fin de semana?
La captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores que se llevó a cabo el pasado 3 de enero fue una orden del presidente estadounidense Donal Trump, de acuerdo con la conferencia de prensa que se llevó a cabo horas después del operativo militar, se trató de un trabajo de meses en los que las fuerzas armadas de Estados Unidos tuvieron que estudiar los movimientos del presidente venezolano. Se esperaba que antes de la Navidad se ejecutara el operativo, pero se pospuso por las condiciones climatológicas.
El viernes 2 de enero se dio la orden de iniciar con el operativo que estuvo acompañado de bombardeos en Caracas y durante la madrugada del día siguiente capturaron al mandatario venezolano y fue trasladado a Nueva York. En esa misma conferencia, Trump informó que Washington asumiría la administración del país hasta lograr una «transición segura».
No obstante, el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela designó a Delcy Eloína Rodríguez Gómez, vicepresidenta Ejecutiva de la República, convirtiéndose así en la primera mujer en asumir el cargo en seguimiento al artículo 335° de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV). Aunque su puesto es temporal como presidenta interina, Trump ya lanzó una amenaza en su contra, mencionando que «si no hace lo correcto, va a pagar un precio alto, probablemente más alto que Maduro» declaró durante una entrevista para el medio The Atlantic el pasado 4 de enero.




