Inicio AgendaCrisis de la República 2026 (1)

Crisis de la República 2026 (1)

Por Lucía Melgar Palacios

Ante los embates del presidente de Estados Unidos contra América Latina, la Unión Europea y contra su propia población y contra cualquiera que se oponga a su afán de dominación a unos meses del 250 aniversario de la fundación de Estados Unidos, las reflexiones de Hannah Arendt en su libro Crisis de la República (1975) adquieren una dramática vigencia.

Ante la conmemoración de los entonces 200 años de esa República, la filósofa política reunió cuatro ensayos (escritos entre 1969 y 1972) sobre asuntos políticos cruciales para pensar lo que consideraba el debilitamiento del carácter republicano del gobierno y de la vida política en su país adoptivo: La mentira en la política, Desobediencia civil, Sobre la violencia y Pensamientos sobre revolución y política.

En el peligroso e incierto contexto actual, estos textos pueden leerse como antecedente y advertencia de los peligros que conllevan la ilusión de omnipotencia de un narcisista empoderado y la demolición del equilibrio de poderes institucionales. Son también una invitación a repensar y retomar la forma en que la acción colectiva permite resistir al autoritarismo, aun desenfrenado.     

En La mentira en la política (1971), Arendt examina el uso de la desinformación y la mentira en torno al papel de EU en Indochina, expuesta en Los Papeles del Pentágono, investigación secreta revelada por el New York Times en 1971, cuando las protestas contra la guerra de Vietnam habían alcanzado su clímax.

El problema principal que exhiben estos documentos, escribe, es el engaño, “la falsedad deliberada y la mentira pura”, a las que se han sumado nuevas herramientas como el uso de las relaciones públicas al estilo publicitario y la adaptación de la realidad a la teoría por parte de “especialistas en resolver problemas”, cuyo interés no radica en los hechos.

En el contexto de una guerra prolongada, sin apoyo popular-  y que EU no podía ganar-, burócratas y políticos engañadores no buscaban preservar el interés nacional sino  proyectar una “imagen de omnipotencia” de su país. A fuerza de negar o inventar hechos, o suplantarlos por hipótesis, se engañaron a sí mismos, tomaron decisiones ajenas a la realidad que ellos mismos conocían, con altísimos costos. Todo “con fines psicológicos”; de cara a la opinión pública interna y mundial.

Aunque ni los gobiernos totalitarios pueden engañar a todos todo el tiempo, Arendt subraya los daños del autoengaño, la mentira y la desinformación. Si, “el engañador autoengañado pierde todo contacto con el público y con la realidad” sin poder escapar físicamente de ésta, “detrás del reiterado cliché de ser ‘el país más poderoso’ ronda el peligroso mito de la omnipotencia”, que lleva a tomar decisiones catastróficas y  choca con la constatación de que “incluso el gran poder es poder limitado”. Además, el uso sistemático de la mentira, como escribiera también la autora en Verdad y política, lleva a la sociedad a perder confianza en la información y en los hechos: a no creer nada porque ya no puede distinguir entre verdad y mentira.

Si el gobierno de EU fracasó en sus afanes de engañar a su propia población y de “salvar la cara” ante ésta y el mundo, sugiere la filósofa, no fue sólo por sus derrotas cada vez más innegables, también se debió a la ética de los medios que informaban acerca de la realidad en Vietnam, Camboya y Laos y denunciaban los crímenes de guerra que cometían las fuerzas armadas, como la masacre de My Lai denunciada por Seymour Hersh; denuncias que movilizaron a la población, a la juventud en particular, contra la guerra. Por ello, afirma la autora, “la prensa libre y no corrupta” tiene un papel fundamental y “puede ser llamada el cuarto poder”.   

Aunque consideraba insuficiente la protección de la Primera Enmienda (libertad de expresión), Arendt todavía confiaba en que, mientras no cambiara “el carácter nacional”, el gobierno no podría retomar su política imperialista. También confiaba en que la República resistiría “los intentos del gobierno de eludir las garantías del Congreso y  de intimidar a quienes no están dispuestos a dejarse intimidar”.

Cincuenta años después, el Congreso no parece confiable. La resistencia civil, en cambio, se expande y fortalece, pese a todo.

Nota: traducciones de LM

También en Cimacnoticias

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles. Acepto Leer más