Ciudad de México.— En los últimos siete años, alrededor de 53 mil niñas, niños y adolescentes fueron asesinados en América Latina y el Caribe debido a la violencia según datos de la última investigación del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), se trata de una problemática ligada a diversos factores que empeoran cuando se ejerce contra las mujeres.
La organización advierte que la violencia puede provenir de personas cercanas como padres, madres, personas cuidadoras, amistades o parejas; así como personas desconocidas: la policía, agentes, integrantes de pandillas o el crimen organizado los más comunes.
Lo más complejo de la esta situación, advierten es que tras vivir o presenciar violencia a temprana edad aumenta el riesgo de experimentarla más veces y perpetuar un ciclo.
De acuerdo con el informe “Violencia contra niños, niñas y adolescentes en Latinoamérica y el Caribe” de UNICEF, cada día millones de infancias en la región conviven con diversas formas de violencia que pueden derivarse de condiciones como la pobreza, deficiencia de los sistemas de protección infantil, delincuencia, conflictos armados o la discriminación por edad, raza y género.
La organización apunta que no todas las niñas, niños y adolescentes están en riesgo de sufrir violencia, sino que ciertos grupos suelen estar en condiciones de mayor vulnerabilidad. Cuando se trata de mujeres la violencia que viven es diferenciada por su género y esto obedece a un sistema estructural de desigualdad y discriminación que reproduce relaciones de poder desiguales, normaliza la violencia y las coloca en una posición de mayor exposición y riesgo.

Para las mujeres, el feminicidio se constituye como el mayor acto de violencia en su contra. Datos del informe indican que en 2023 la región registró que las jóvenes de entre 15 a 29 años representaron el 20.3% de las víctimas de este delito en al menos 11 países con un total de 145 casos. Por otro lado, hubo otros 24 casos que involucraron a niñas de entre 0 a 14 años.
El informe señala que el feminicidio puede darse en situaciones de violencia en pareja, rechazo a una insinuación sexual, no ajustarse a los roles de género o debido al machismo realizado por la pareja, familiares, personas de la comunidad o desconocidos y el riesgo es mayor en contextos de pobreza, violencia generalizada, delincuencia o impunidad.
La violencia sexual también se incluye en las agresiones ejercidas principalmente en mujeres. Entre el 1% al 25% de las jóvenes de la región afirmaron haberla sufrido durante su infancia o adolescencia. Trinidad y Tobago, Granada, y México fueron los tres países con mayores registros.
Alrededor del 28% de las mujeres de 15 años o más que estuvieron casadas o sufrieron violencia sexual por parte de su pareja y dicha cifra se colocó por encima de la media mundial que está en 24% y la cifra real podría ser mayor, ya que muchos casos no se denuncian. El informe agrega otros factores que pone en riesgo a la niñez como grupos armados que la utilizan como forma de control.
Otras formas de violencia
En 2019, el homicidio fue la principal causa de muerte entre mujeres y hombres adolescentes de 10 a 19 años. Aunque para 2022 la cifra disminuyó, fueron los asesinatos de mujeres entre 15 a 17 años los que aumentaron. El motivo detrás fue la violencia armada donde las infancias están siendo reclutadas por las pandillas para transportar armas, ser vigías o mensajeros de drogas, mientras que las niñas enfrentan abuso sexual, trata o explotación.
El informe describe que el reclutamiento suele hacerse en línea, lo que lleva hablar de la violencia digital como otra forma de agresión en su contra. Las prácticas comunes son presionar para que compartan imágenes sexuales y contenido explícito a través del sexting y grooming, realizar producciones de contenido sexual con abusos transmitidos en directo, la difusión de imágenes sexuales de la niñez o el uso de la inteligencia artificial para crear deepkafes.
Violencia digital es un tema de mujeres; ellas son el 80% de las víctimas – cimacnoticias.com.mx
La violencia digital también es empleada por las infancias en contra de sus compañeras o compañeros a través del sexting, el ciberacoso o compartiendo contenido íntimo sin su consentimiento. Datos del informe señalan que en Argentina, Panamá y San Vicente el 20.4% de las y los jóvenes declararon haber experimentado ciberacoso en los últimos 12 meses. Tan solo el Argentina (21%) y Uruguay (16%) se reportó haber vivido comportamientos ofensivos en línea.
Un factor de este tipo de violencia puede ser el bullying, el cual según UNESC, se trata de un patrón de comportamiento y no un evento aislado que puede implicar maltrato verbal, físico, acoso sexual y ciberacoso dentro y fuera del espacio escolar. Si bien las y los niños están expuestos a vivir maltrato físico derivado de esta violencia, las niñas están propensas a pasar por violencia psicológica.

Las víctimas de bullying suelen experimentar depresión, ansiedad, pensamientos suicidas, aislamiento social y bajo rendimiento escolar. Los datos de la región revelan que 1 de cada 4 niña, niño y adolescente vive bullying.
En América Latina y el Caribe la proporción de niñas y niños quienes pasan por esta violencia es similar: 25% en mujeres y 25.3% en hombres. Los países con mayor incidencia son Brasil, Perú y Guyana para ambos géneros.
Por último, la disciplina violenta es otro patrón de detectado contra las infancias porque se cree que es la única forma de enseñar respeto y buen comportamiento. Personas adultas recurren a medios físicos o psicológicos para disciplinar y poner límites. La organización señala que estos métodos no funcionan, por el contrario, pueden ocasionar un daño en su salud, bienestar y aprendizaje.
En América Latina y el Caribe al menos 6 de cada 10 niñas, niños y adolescentes entre 0 a 14 años fueron sometidos a la disciplina violenta dentro de los hogares y la escuela. En Surinam, Haití y las Islas Turcas y Caicos, las cifras son más altas, ya que afecta a 8 o 9 de cada 10 infantes. Cuando existen condiciones de discapacidad incrementa y el abuso emocional es la forma más común de este tipo de agresiones.
Para la UNICEF, algunas formas de cambiar la situación de violencia que atraviesa este sector es cerrando los vacíos legales para que todas y todos estén protegidos legalmente, brindando formación y capacitación a personas trabajadoras en primera línea, apoyando a madres y padres enseñando cómo interactuar establecido límites, invirtiendo en entornos de aprendizaje seguros, y ampliando los servicios de respuesta en los departamentos gubernamentales.




