Ciudad de México.— El pasado 8 de febrero, la periodista iraní y ganadora del Nobel de La Paz 2023 Narges Mohammadi quien fue condenada a 7 años y medio de prisión por el cargo de “reunión, conspiración y propaganda” debido a su activismo en la defensa de los derechos humanos, por lo que suma una sentencia de 12 años, 11 meses y 154 latigazos en total por cuatro cargos distintos, según denunció Amnistía Internacional.
Desde diciembre de 2025, Narges Mohammadi se encontraba incomunicada de su familia y su abogado. No obstante se supo que desde el 2 de febrero comenzó una huelga de hambre como forma de protesta ante las condiciones en las que permanece detenida.
Mohammadi es una periodista, escritora y defensora de los derechos humanos. Actualmente es subdirectora y portavoz del Centro de Defensores de los Derechos Humanos (DHRC) en Irán. Gracias a su labor y trayectoria profesional, fue reconocida a nivel internacional con diversos galardones, entre ellos, el Premio Nobel de la Paz 2023, el Premio Mundial de Libertad de Prensa UNESCO/Guillermo Cano 2023, el Premio PEN/Barbey a la Libertad de Expresión 2023 y el Premio al Coraje 2022 otorgado por Reporteros Sin Fronteras (RSF).
La nueva sentencia contra Narges Mohammadi se da en medio de un incremento de violencia y represión en Irán reportado por la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, Martha Pobee, en una sesión informativa ante el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) luego de las protestas generalizadas contra el régimen.
Según indicó Pobee, las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre de 2025 en Teherán, cuando comerciantes del Gran Bazar protestaron contra el colapso de la moneda nacional, la inflación descontrolada y el deterioro de las condiciones de vida. En pocos días, las protestas se extendieron a todo el país y evolucionaron hacia un movimiento de carácter político, convirtiéndose en las mayores manifestaciones desde las protestas de “Mujer, Vida, Libertad” de 2022.
Preocupa escalada de violencia en Irán; llaman a la contención – cimacnoticias.com.mx
Desde que estallaron las últimas protestas las mujeres tomaron protagonismo al salir a las calles quitándose el hiyab y prendiendo fuego a la imagen del líder Alí Hoseiní Jamenei, quien a su vez es clérigo, político y dictador que se desempeña como líder supremo de Irán desde 1989. Por ello, Amnistía Internacional documentó que las mujeres están expuestas a múltiples formas de violencia y detención.
Cabe recordar que no es la primera vez que se reportan represión y violencia contra mujeres iraníes. Tres años atrás fue asesinada Jina Mahsa Amini lo que desató el inicio de una protesta nacional bajo el lema “Mujer, Vida, Libertad” donde 49 mujeres y 68 niñas y niños fueron asesinados, mientras que en 2022 Mahsa Amini fue víctima de asesinato estatal tras ser arrestada por una Patrulla de Orientación por presunto incumplimiento del uso obligatorio del hiyab, esto ocasionó que miles de mujeres iraníes protestaron retirándose el hiyab en público.
Sumado a esta represión contra las manifestantes, el clima de violencia para todas las iraníes persisten. Desde 2010 hasta 2024 se contabilizaron un total de 241 mujeres ejecutadas, de las cuales 114 lo fueron por asesinato, 107 por acusaciones vinculadas a narcóticos y 4 por cargos relacionados con cuestiones de seguridad, de acuerdo con Iran Human Rights (IHRNGO).
La tortura sistemática
Se ha detallado que desde que fue privada de la libertad fue sometida a tortura y malos tratos. Cabe señalar que Mohammadi se enfrenta enfermedades cardiacas y pulmonares que no fueron atendidas. A raíz de su condición, en octubre de 2024 fue trasladada a un hospital y liberada condicionalmente, aunque luego fue capturada de nueva cuenta en diciembre de 2025.
De acuerdo con Reporteros Sin Fronteras (RSF), la última detención de la defensora ocurrió mientras se llevaba a cabo el discurso en un servicio conmemorativo del abogado Khosrow Alikordi en la ciudad de Mashhad en Irán, quien fue asesinado en diciembre de 2025, luego de defender a manifestantes y disidentes contra el régimen de Irán.
Narges Mohammadi se encontraba en el evento e incluso dio un discurso y prosiguió a cantar “Viva Irán” junto al hermano de Khosrow Alikordi y la defensora de derechos humanos y periodistas independiente Sepideh Gholian. En el arresto también privaron de la libertad a la fotoperiodista Alieh Motalebzadeh y subdirectora de la Asociación Iraní para la Defensa de la Libertad de Prensa quien ya había sido encarcelada entre octubre de 2020 y febrero de 2023.
Datos de Reporteros sin Fronteras señalan que Irán ocupa el lugar 176 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025, esto lo posiciona como uno de los regímenes más hostiles para ejercer el periodismo. El país no solo mantiene una política sistematizada de censura, persecución y vigilancia, sino que refuerza su posición entre los lugares con mayor represión en materia de libertad de expresión.
Las agresiones y represalias contra Narges Mohammadi comenzaron a temprana edad. Siendo estudiante de física en la década de los 90 inició su labor como defensora de los derechos humanos laborando como columnista en varios periódicos. En 2003 se involucró en el trabajo de la organización Centro de Defensores de los Derechos Humanos en Teherán y para 2011 fue detenida por primera vez para luego ser liberada dos años después, tiempo en que se dedicaría a manifestarse en contra de la muerte como castigo penal.
Debido a su activismo, en 2015 volvió a prisión y desde entonces trabajó en contra del uso sistemático de la tortura y de la violencia sexual por parte del régimen contra presos políticos, especialmente las mujeres. Una práctica extendida en las prisiones iraníes.
En 2019 participó en una protesta junto con sus compañeras de cárcel para denunciar la muerte de manifestantes ocasionadas por la policía cuando mujeres iraníes se sumaban a protestas en ese país.
Mientras se encontraba libre de forma condicional en 2025, se creó una campaña de hostigamiento, vigilancia y difusión de desinformación en redes sociales y medios de comunicación alineados con el régimen como una forma de presión para que ella regresara a prisión y fuera trasladada a una cárcel fuera de Teherán como represalia por su lucha en defensa de los derechos humanos.
En julio de 2025, Narges Mohammadi enfrentó una serie de amenazas directas e indirectas contra su vida por parte de agentes del Ministerio de Inteligencia Iraní (MOI). También recibió mensajes a través de personas cercanas, entre ellas un ex compañero de prisión, quien le advirtió que MOI contaba con información sobre grupos rebeldes en los que se encontraba ella y cuya ubicación estarían siendo rastreando para atentar contra su vida.
A inicios del mes de julio, el abogado de la periodista recibió una llamada por funcionarios del MOI advirtiéndole que Narges Mohammadi debía suspender cualquier actividad vinculada con la defensa de los derechos humanos. Esto incluía, entrevistas con medios de comunicación, vínculos con organismos internacionales, declaraciones públicas y cualquier forma de activismo.



