Hermosillo, Sonora.- En el marco de la marcha por justicia para los mineros privados de la libertad y de la vida en Concordia, Sinaloa, las mujeres en Sonora tuvieron una presencia destacada como Ingenieras, Geólogas, mineras, y como profesionales de las diversas actividades en ese sector empresarial.
Según cifras del Instituto Mexicano del Seguro Social, 74 mil 529 mujeres trabajaban en la minería en 2025, para alcanzar 17.9 por ciento del total de los empleos en ese sector.

Violencias de género prevalecen en el sector minero
Acoso, discriminación y violencia de género viven las mujeres en la minería, expuso Margarita Bejarano Celaya, Doctora en Ciencias Sociales quien permaneció durante trece años en el sector minero.

Bejarano Celaya explicó que, si bien las violencias contra las mujeres prevalecen en todos los sectores masculinizados, la minería tiene situaciones particulares que proveen un contexto para su permanencia.
En el sector minero se agrava la violencia por las condiciones en que se desempeña el trabajo, a menudo en espacios alejados de los centros urbanos con turnos complejos, durante días aislados de sus familias o de redes de apoyo, y que a veces implica un vacío institucional.
Impulsado por las mujeres organizadas dentro de la minería, la buena noticia es que la tendencia iba al alza en cuanto a la participación de mujeres en el sector minero, comentó.
En traslados es donde aumenta el riesgo, opina mujer minera
A propósito de la desaparición y asesinato reciente de mineros en Sinaloa la Ingeniera Minera Georgette Paniagua quien cuenta con veinte años de experiencia en la industria minera, expuso que ser minera es desarrollarse constantemente en todos los ámbitos del sector.

Cuidarse día a día por la situación que se vive actualmente en el entorno de la minería, es otro de los aspectos a tomar en cuenta, ya que el ambiente minero se ha vuelto complejo tanto para hombres como para mujeres, pero con las implicaciones de ser mujer, opinó.
Georgette recuerda haberse tenido que cuidar más en situaciones que se tornan riesgosas, por lo que es necesario tratar de pasar desapercibida, comenta.
Una de las experiencias que describe como más fuertes, es llegar a un lugar, tener que acoplarse a la cultura, a las formas de trabajar del lugar, pero a su vez tener un “séptimo sentido”, para desarrollar ese nivel de protección donde pueda pasar desapercibida para no ser atacada.
Para Georgette la minería es una industria muy disciplinada con regulación para proporcionar seguridad, pero son los traslados en donde podrían estar en riesgo, ya que muy seguido trabajan en campamentos apartados donde laboran por treinta días seguidos, y descansan por quince días.





