* El cuerpo sin vida de Verónica pasó tres años ocultó en su domicilio, un accidente con el ganado permitió a su familia saber de su feminicidio y no las acciones de búsqueda de las autoridades
* Este trabajo fue realizado bajo la coordinación y propuesta de la Comisión de Investigación de la Red Nacional de Periodistas (RNP).
El 13 de abril de 2022 fue la última vez que vieron a Verónica Sánchez Flores en la comunidad de Jacal de la Piedad, en el municipio de Amealco de Bonfil, Querétaro. Habían terminado las fiestas patronales del pueblo y la mujer, conocida por trabajar en cosechas, limpieza de casas y parcelas, se despedía de algunos familiares con la intención de irse a trabajar a la ciudad de Querétaro.
Nunca llegó.
Durante tres años fue buscada por su padre y sus hermanos. La Fiscalía abrió una carpeta por desaparición, se difundió una ficha de búsqueda y se realizaron diligencias en distintos estados del país. Sin embargo, su cuerpo permaneció todo ese tiempo dentro de su propio domicilio.
Fue localizado el 28 de julio de 2025 dentro de una fosa séptica en la misma casa donde vivía. El hallazgo ocurrió de manera fortuita: una vaca cayó en el hoyo cubierto con láminas y tierra. Al retirar los objetos para limpiar el lugar, familiares encontraron el cuerpo.
El caso expone una de las realidades que atraviesa decenas de desapariciones de mujeres en México y es que la violencia previa, no atendida ni denunciada, puede escalar hasta convertirse en feminicidio mientras las instituciones tardan en identificar el contexto de riesgo.

Una mujer que quería irse
De acuerdo con su prima y abogada del caso, Danahe Castañeda, Verónica tenía más de 50 años y había dedicado gran parte de su vida al trabajo y al sostenimiento de su familia. Vivía con su pareja y algunos de sus hijos en la comunidad. Según testimonios recabados en la investigación, era víctima de violencia económica, psicológica y física dentro del hogar.
“Ella trabajó muchísimo tiempo para su familia. Limpiaba casas, cosechaba, hacía de todo. Donde hubiera trabajo, ahí estaba (…) Le quitaban el dinero que ganaba. Había insultos, golpes. Incluso hubo ocasiones en que se quedaba a dormir afuera de su propia casa porque no la dejaban entrar”, explicó Castañeda.

En los meses previos a su desaparición, Verónica había comenzado a buscar una salida, de acuerdo con lo relatado, se estaba empezando a dar cuenta que no merecía esos tratos y buscaba una forma de mantenerse segura.
“Quería dejarlos, quería irse a trabajar a Querétaro. Ya estaba viendo cómo hacerlo y viendo a sus familiares de acá de la capital para venirse a vivir aquí, de hecho ya se estaba despidiendo”, señaló la abogada.
La última vez que su padre la vio fue pocos días después de las fiestas patronales de la comunidad. Le dijo que viajaría a la capital del estado para trabajar. Después de ese momento, no volvieron a saber de ella.
En mayo de 2022 se inició formalmente la carpeta de investigación por desaparición, gracias a sus hermanos. Durante las primeras diligencias, los hijos de Verónica declararon que la habían visto en otros estados del país. Las versiones señalaban que estaba en Guanajuato, Michoacán y otros estados. Además, la denostaban corriendo rumores de que se había ido con otro hombre y que había dejado a su esposo por él.

De acuerdo con el protocolo, la Fiscalía tuvo que enviar solicitudes a esas entidades para verificar la información. Todas las búsquedas resultaron negativas, lo que también influyó en perder el tiempo y poder lograr localizarla, debido a la información falsa que daban su esposo e hijos. Mientras tanto, sus otros familiares continuaban buscándola por su cuenta.
“Sus hermanos fueron quienes más movieron la carpeta y quienes intentaban confirmar si realmente estaba en otros estados (…) Sobre todo porque la información que recibían en la comunidad y las autoridades por parte de los hijos y del esposo, que decían que ella andaba de vida alegre en otras entidades”, explicó Castañeda.
Con el paso del tiempo surgieron otras sospechas. Los familiares sabían que Verónica había sufrido violencia dentro del hogar y pidieron que se investigara su propio domicilio, incluso la policía municipal acudió al lugar, pero no encontró indicios.
Danahe nos explicó que la fosa séptica donde estaba el cuerpo estaba cubierta con láminas, tierra y materiales. En la comunidad rural, además, el olor no generó sospechas porque en las casas cercanas hay animales, por lo que tuvieron que pasar tres años para el hallazgo del cuerpo, el cual ocurrió por accidente.
Un feminicidio dentro del hogar
Tras el hallazgo del cuerpo, la Fiscalía inició primero una investigación por homicidio. Tres semanas después, las pruebas genéticas confirmaron la identidad de la víctima y la carpeta fue atraída por la unidad especializada en feminicidios.
Las investigaciones periciales determinaron que la causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico provocado por un objeto contundente. Según la Fiscalía General del Estado, el feminicidio ocurrió en abril de 2022 dentro del domicilio de la víctima, en la comunidad de Jacal de la Piedad.
La investigación señala que Julio “N”, pareja de Verónica durante más de 20 años, la agredió físicamente y le provocó el golpe que causó su muerte. Posteriormente, Emmanuel “N”, hijo de la víctima, habría participado en ocultar el cuerpo dentro de la fosa séptica del mismo domicilio.
Por lo que en febrero de 2026 ambos fueron vinculados a proceso. El primero por feminicidio y el segundo por un delito vinculado a la desaparición de personas, al ocultar el cadáver. Ambos permanecen en prisión preventiva mientras se desarrolla la investigación complementaria.
Pérdida de evidencia y otras omisiones
El hecho de que el cuerpo permaneciera oculto durante tres años generó consecuencias en la investigación. Mayra Dávila, fundadora de la colectiva Adax Digitales, que acompañó el caso, señaló que la descomposición del cuerpo implicó pérdida de evidencia clave.
“El tiempo que el cuerpo permaneció oculto provocó una pérdida importante de evidencia para la investigación. Este caso también refleja un problema más amplio en Amealco: una violencia estructural contra las mujeres que se sigue repitiendo y frente a la cual aún no vemos acciones contundentes de política pública”, explicó.

Además, es importante revisar la violencia estructural y normalizada en Amealco, la forma en que se hacen las investigaciones de las personas desaparecidas y las acciones de prevención que se deben de tener para este tipo de casos.
“Yo pienso que hubo mucha negligencia ahí. Este caso de Vero nos da para atender a esta violencia estructural de Amealco en cuanto a a la violencia contra las mujeres, pues también nos tiene que abrir la puerta y el panorama para revisar cómo se están realizando las líneas de investigación para las personas desaparecidas (…) La vaca fue más efectiva que todo el personal para encontrarla”, señaló Dávila.
Para colectivos de familiares de personas desaparecidas, el problema radica en que muchas investigaciones dependen de decisiones individuales de funcionarios. Yadira González, integrante del colectivo Desaparecidos Querétaro, señaló que existe un protocolo homologado para la búsqueda de personas desaparecidas que obliga a las autoridades a realizar acciones inmediatas desde las primeras horas del reporte, como entrevistas, recopilación de testimonios y otras diligencias de investigación.
Explicó que estas actuaciones deben realizarse considerando características de la víctima, como si se trata de mujeres, menores de edad, personas indígenas o integrantes de otros grupos en situación de vulnerabilidad, ya que la búsqueda debe ser eficaz y sin demoras, no hacerlo significa una violación a los derechos humanos.
“Si la fiscalía no actúa conforme a este protocolo y no realiza las primeras investigaciones que marca la norma, entonces se incurre en una violación grave de derechos, porque el primer derecho es el de ser buscado de manera eficaz y sin importar condiciones”, dijo González.
Sin embargo, indicó que en la práctica muchas de estas acciones dependen del criterio del Ministerio Público y de la voluntad institucional. Si el funcionario considera que ciertas diligencias no son relevantes, simplemente no se realizan, lo que provoca que varias carpetas de investigación queden sin avances importantes. También señaló que en muchos casos las búsquedas solo avanzan cuando las familias presionan a las autoridades.
La activista advirtió que cuando las diligencias no se realizan en las primeras horas se pierde información clave, como testimonios o registros, lo que afecta de forma permanente la investigación. Señaló que en casos como el de Verónica se perdió evidencia que pudo haberse obtenido al inicio de la búsqueda y que estas omisiones rara vez tienen consecuencias penales para los funcionarios, pues generalmente quedan en sanciones administrativas.
“Eso constituye una violación grave al debido proceso. El problema es que muchas veces todo queda a criterio del Ministerio Público y, si no hay una familia presionando o impulsando la investigación, muchas de esas diligencias no se realizan. Y como no existen sanciones penales para los funcionarios que omiten estas acciones, todo termina en responsabilidades administrativas y las omisiones se siguen repitiendo”, sostuvo.
El fiscal general del estado, Víctor de Jesús Hernández, señaló que las detenciones se lograron durante su gestión y que ha mantenido comunicación con la familia.
“En la gestión que me toca encabezar tuvimos acercamiento con la familia y con colectivos. A partir de ese trabajo se judicializó el asunto y se logró la detención de dos personas”, afirmó.
Sobre las primeras actuaciones de la investigación, indicó que corresponden a la administración anterior, cuando encabezaba el exfiscal Alejandro Echeverría.
“Esos son temas que tendrían que preguntarle a otra persona. Lo que yo informo es el resultado: hay personas detenidas y vinculadas a proceso”, señaló.

Desapariciones y violencia contra mujeres
Cabe destacar que el caso de Verónica ocurre en un contexto de aumento de desapariciones y violencia contra mujeres en la entidad.
De acuerdo con el Informe Nacional de Personas Desaparecidas 2025 de Red Lupa, en Querétaro había hasta mayo de 2025 un total de 647 personas desaparecidas, con un crecimiento del 14% en los últimos cuatro años.
Del total, 126 son niñas y mujeres, lo que representa 19.47% de los casos. El 38% de las mujeres desaparecidas tiene entre 15 y 19 años.
Asimismo, los municipios con mayor número de desapariciones son: Querétaro capital con 314 casos; San Juan del Río con 77; Corregidora suma 49; El Marqués tiene 37 y Amealco de Bonfil con 24 de acuerdo con el mismo informe.

El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas indica que en el estado hay 755 personas desaparecidas o no localizadas, de las cuales 153 son mujeres.
En cuanto a feminicidios, Querétaro se ubicó entre los estados con mayor incidencia en 2025, cuando se registraron 14 casos, un aumento del 250% respecto a los cuatro registrados en 2024. Además, la violencia familiar se mantiene como el principal delito contra las mujeres, con 4,514 carpetas de investigación abiertas en 2025.

Familia exige justicia
Para la defensa de la familia, el caso también refleja la normalización de la violencia en comunidades rurales. Castañeda explicó que en Jacal de la Piedad muchas agresiones dentro del hogar se consideran parte de la vida cotidiana.
“Cuando preguntábamos cómo era su relación, la gente decía que era normal. Pero esa ‘normalidad’ incluía golpes e insultos”, señaló.
A su juicio, la prevención del feminicidio también pasa por cambios sociales y tomar acciones concretas cuando sabemos que las mujeres son violentadas, no verlo como algo normal o que es parte de la vida privada de las personas.
“Si vemos situaciones de violencia tenemos que intervenir o apoyar. Muchas veces se considera un asunto privado y ahí se queda”, afirmó.
La investigación complementaria por el feminicidio de Verónica Sánchez concluirá en mayo de 2026. Después de ese plazo el caso podría ir a juicio o resolverse mediante un procedimiento abreviado, si los acusados aceptan su responsabilidad.
Para la familia, el proceso ha tenido tres etapas ya que lo más importante era saber dónde estaba Verónica, luego conocer cómo murió y ahora obtener una sentencia.
“Lo que ellos están buscando es justicia. Lo que ellos querían primero saber era en dónde estaba. Ya supieron dónde estaba. Lo segundo era saber cómo había fallecido, también eso ya pasó. Lo siguiente fue que se esclareciera lo que pasó, que si había alguien de la familia de ella relacionado con el asunto. Eso también ya pasó. Y ahorita lo que ellos buscan es que se haga justicia a través de una sentencia de condena”, dijo.





