Hasta el día de hoy no hay luces de quien será la nueva titular de la Secretaria de las Mujeres. La tardanza me habla de la poca prioridad que tiene la nueva dependencia en el ranking gubernamental frente a la urgencia de tener en el partido a la operadora política Citlalli Hernández Mora.
De qué tamaño es la emergencia en Morena que logra descobijar a la dependencia que la primer mujer presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo, colocó como el icono de su gobierno para la política de igualdad entre mujeres y hombres.
Que el partido en el cual milita la presidenta de la República, gane prioridad ante el deber de Estado no sólo es indebido, sino comprueba que las mujeres llegamos, pero sólo en lo simbólico, en la retórica, pero no en los hechos.
La secretaria de las Mujeres inició operaciones el primero de enero de 2025, aun sin institución, Citlalli Hernández, quien era Senadora por Morena, recorría el país como Secretaria de las Mujeres. Después de un año de estar con institución y con encargo, abandona la Semujer porque su “compromiso” con las mujeres no es tan grande como con el que tiene con su partido.
Más allá de la Cartilla de los derechos humanos de las mujeres, la política real para prevenir y sancionar la violencia contra las mujeres, y la política para garantizar la igualdad entre mujeres y hombres, está en el aire.
Se quedó a medias la creación de los famosos Centros Libres, que según lo dicho por Citlalli Hernández a quien entrevisté venían a fortalecer los Centros de Justicia, que también están colgando de alfileres.
Las 25 alertas por violencia de género que existen en el país siguen en espera de ser evaluadas, aun cuando la propia Hernández afirmó que las fallas de esta medida era responsabilidad de los gobiernos y las instituciones, no de la herramienta, existen 640 municipios, una cuarta parte de los municipios del país, siguen alertados sin tener una coordinación ni seguimiento ante la desaparición de Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (Conavim).
Hoy, Hernández asegura que la prioridad de ella y su partido es ganar las elecciones de 2027, pero cuando fue Secretaria de las Mujeres afirmó que eran las mexicanas su preocupación, en ese momento afirmó que la evaluación de las Alertas de Género estaba en camino para ser discutida tanto con especialistas como con organizaciones, pero eso no sucedió.
Otro de los pendientes que se quedan en camino son la centena de recomendaciones que recibió el Estado México tras su comparecencia el año pasado ante el Comité de expertas de la CEDAW.
Nada de esto fue prioridad, 68 millones de mexicanas no fueron suficiente frente a la crisis de Morena. El partido gana y la nación, el pueblo pero las mujeres pasan a un segundo término.
Hablar de mujeres y tener un discurso feminista no es el reto sustancial, tenerlo puede ser alentador, pero son los hechos los que verdaderamente trascienden la historia y cambia realidades.
Adolfo Ruiz Cortines no se recuerda por su discurso, se le reconoce por hacer eco a la demanda de las mexicanas para que sus derechos políticos electorales fueran reconocidos y por el cambio de la ley para que las mujeres votaran.
Los cambios constitucionales logrados para la igualdad sustantiva y para una vida libre de violencia para las mujeres propuestos por la presidenta no van a funcionar si no se generan las condiciones para ello. Esa era una de las tareas fundamental de la Secretaría de las Mujeres que sigue acéfala porque no es prioridad, porque las políticas para las mujeres y sus derechos siempre pueden esperar cuando no hay un gobierno feminista real.
