Ciudad de México.- La revista La Siempreviva se publicó por primera vez en 1870 y lo hizo en un México donde la ciudadanía para las mujeres y su autonomía social se constreñía a una sociedad anquilosada con reglas y caminos de las excluían, aunque el país apostaba por una sociedad educada con modernización social lo cierto es que sus posibilidades en la vida se ceñían al ámbito privado y las mantenían con personalidad jurídica limitada, pero la resistencia surgió con fuerza en la península de Yucatán a manos de una maestra: Rita Cetina
Los derechos de ciudadanía tardaron en llegar para las mujeres, fue en 1953 cuando obtuvieron la igualdad electoral, pero hasta 1974 el Congreso reformó el Artículo 4° constitucional que estableció que eran iguales ante la ley, lo que les abrió la puerta a otros derechos como la patria potestad de sus hijas e hijos.
Aunado a esto, México enfrentaba las secuelas de guerras consecutivas: Guerra de Reforma y la intervención francesa junto con el intervencionismo de Maximiliano de Habsburgo, archiduque austriaco proclamado emperador de la nación mexicana.
Además de tener un territorio lastimado por las guerras, en Mérida se gestó un hito trascendental pacífico que sentó las bases del movimiento feminista en México y fue a través de la revista la Siempreviva, la cual es considerada todo un proyecto emancipador.
Ese fue el momento donde surgieron nombres como el de Rita Cetina Gutiérrez, gestora, editora y escritora de La Siempreviva, quien se acompañó de otras mujeres como Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán. En conjunto alentaban a las mujeres en esa revista quincenal a ser librepensadoras y a buscar los mismos derechos de ciudadanía que los hombres.
Así surgió La Siempreviva, considerada un antecedente del feminismo contemporáneo.
Rita Cetina no solo fundó una revista, sino que gestó un proyecto literario y emancipador, según Piedad Peniche Rivero, en Rita Cetina, La Siempreviva y el Instituto Literario de Niñas: una cuna del feminismo mexicano, el cual incluyó un círculo científico y literario así como la escuela para niñas y señoritas.
Peniche Rivero escribió que Rita Cetina fundó la escuela La Siempreviva en 1871 y la dirigió hasta 1877, cuando fue nombrada directora del Instituto Literario de Niñas, cargo que desempeñó sólo dos años, hasta 1879, al ser remplazada por Enriqueta Dorchester.
Cetina y sus colaboradoras regresaron a laborar a La Siempreviva desde ese 1879 hasta 1886, año de su clausura definitiva.
La llegada de Rita Cetina a este mundo abrió posibilidades para las mujeres que ella misma aprovechó, en Rita Cetina Gutiérrez, pionera del feminismo en México y fundadora de La Siempreviva, el nacimiento de Rita Cetina, mencionan que su nacimiento en 1846 coincidió con la fundación en Yucatán de la primera escuela oficial de las niñas donde enseñaban catecismo, costura y lectura.
Ese mismo texto menciona que para el 2 de diciembre de 1867 el gobierno de México, liderado por el entonces presidente Benito Juárez, publicó la Ley Orgánica de Instrucción Pública que estableció la educación primaria gratuita, obligatoria y laica y se decretó la creación de la instrucción secundaria para las niñas y mujeres.
La Siempreviva
Piedad Peniche Rivero en Siemprevivas, detalla que la revista de Rita Cetina reclamaba la emancipación de las mujeres del hogar mediante la educación superior y el trabajo remunerado; también, dentro del límite de lo entonces concebible.
Detalló que el número 2 de la revista (1870) contiene la primera referencia conocida a la biología de la reproducción con el nombre de “secretos arcanos de la naturaleza”.
La publicación abordaba temas inusuales para la prensa de la época. Incluía poesía, narrativa y reflexiones morales, también defendía el acceso de las mujeres a la educación científica y literaria, cuestionaba la subordinación femenina y promovía la participación intelectual de las mujeres en la vida pública.
Además, esa sociedad de la península de Yucatán tuvo una vida liberal e intelectual, había imprentas, círculos literarios y debates que permitían la incorporación de mujeres en la discusión de ideas, por lo que algunas mujeres periodistas y maestras decidieron publicar la revista La Siempreviva, una revista literaria y social dedicada a la educación, la cultura y los derechos de las mujeres.
La revista incluyó ensayos sobre educación para las mujeres, poesía y literatura escrita por mujeres, reflexiones filosóficas y morales, traducciones y textos científicos, crónicas culturales, y discusiones sobre igualdad intelectual entre hombres y mujeres.
A diferencia de otras publicaciones dirigidas a mujeres durante el siglo XIX —centradas casi exclusivamente en el hogar y las labores domésticas— La Siempreviva apostó por presentar a las mujeres como sujetas de pensamiento y creadoras de conocimiento.
Historiadoras consideran hoy a La Siempreviva como uno de los antecedentes más importantes del feminismo mexicano. Su relevancia no solo radica en haber sido una publicación hecha por mujeres, sino en haber construido una red intelectual femenina en una época donde las mujeres tenían acceso restringido a universidades, prensa y espacios políticos.
Esto sucedió en un México donde las mujeres difícilmente podían intervenir en la discusión pública, por eso La Siempreviva representó mucho más que una revista: fue una declaración política e intelectual sobre el derecho de las mujeres a pensar, escribir y transformar su tiempo.
Rita Cetina, pensó en un México distinto para las mujeres, lejos del espacio privado y con una educación que rompían con los ideales de obediencia, religiosidad y maternidad.
El proyecto también abrió camino para futuras periodistas, escritoras y activistas mexicanas. Décadas después, publicaciones feministas y sufragistas retomarían muchas de las ideas impulsadas desde Yucatán por Rita Cetina y sus colaboradoras.




