Inicio AgendaLa menopausia y yo

La menopausia y yo

Por María Herrera

Llegué a la menopausia a los 45 años y aunque mi médico me había advertido ya estar en la perimenopausia un par de años atrás, no pensé que llegaría tan rápido.

¡Vaya! Mientras yo iniciaba esa etapa, mi mamá, a esa misma edad, había parido a mi hermano menor. Y sí, cada cuerpo es distinto y no todas vivimos los procesos naturales de la vida de igual manera, eso lo sé, pero lo que sí creo es que nadie nos prepara para todo lo que esta etapa significa.

Cambios de humor: un día todo es felicidad y al otro una no se aguanta ni a sí misma. Un día todo es risas y al otro llanto y tristeza sin motivo aparente.

Recuerdo la consulta médica en la que mi doctor me dijo que estaba en perimenopausia y sugirió la terapia de reemplazo hormonal. No dudé en negarme. Por lo que había investigado pero sobre todo por casos muy cercanos de mujeres que optaron por ella y desarrollaron Cáncer de Mama, decidí que no metería hormonas a mi cuerpo y enfrentaría esa etapa yo solita, ¡total! ¿qué podía pasar?

Ese día mi entonces médico me dijo que si no tomaba nada me pondría vieja pronto y que mi piel se arrugaría rápido, ¿qué violencia no? Como si las mujeres tuviéramos prohibido envejecer ¡y peor! es como si dejar de menstruar fuera el fin de nuestros días.

Atravesé el periodo de perimenopausia de forma muy intensa. Me despertaba por las noches empapada en sudor, tuve insomnio recurrente, los sofocos se volvieron insoportables, me sentía muy cansada y los cambios de humor eran recurrentes.

Sí, mi piel se resecó, no había crema que me resultara favorable para la resequedad, mis uñas se debilitaron y quebraban fácilmente, mi cabello no ha vuelto a ser el mismo, he cambiado de shampoo no sé cuántas veces y ahora debo cortarlo más seguido por lo reseco que está.

Ya pasaron 8 años desde entonces y si bien todo se ha ido calmando un poco, hace poco volví a experimentar esos sofocos, no con la misma intensidad pero ahí están. A ellos habría que agregar un poco de angustia, taquicardias esporádicas y una sensación de ansiedad, sobre todo por las noches.

He vivido esta etapa sola y tal vez como yo hay muchas mujeres que pasan por lo mismo. Es necesario que empecemos a hablar más del tema, que dejemos de verla como el final de nuestra juventud, del deseo, incluso de nuestra vida.

Cada vez más mujeres se acercan a este proceso a edades tempranas y deberían sentirse acompañadas, no deberíamos transitarlo en soledad. Debería haber congresos, talleres, conferencias, grupos de acompañamiento para compartir saberes que nos hagan sentir mejor.

Sí, la menopausia son todos estos cambios físicos y hormonales, pero también es una etapa de redescubrimiento en todos los ámbitos de nuestra vida, emocional, sexual, incluso laboral.

Empecemos a normalizar este proceso de la vida sin temor a nombrarlo, mucho menos a vivirlo porque aunque los síntomas pueden ser intensos y generar cambios en la vida diaria, lo cierto es que cada experiencia es distinta y en nuestra sabiduría vamos encontrando formas de adaptarnos.

Comprendamos a nuestro cuerpo y transitemos esta etapa de la mejor manera. Ojalá que siempre sea con acompañamiento e información.

Y tú ¿cómo estás viviendo este proceso?

También en Cimacnoticias

Este Web utiliza cookies propias y de terceros para ofrecerle una mejor experiencia y servicio. Al navegar o utilizar nuestros servicios el usuario acepta el uso que hacemos de las cookies. Sin embargo, el usuario tiene la opción de impedir la generación de cookies y la eliminación de las mismas mediante la selección de la correspondiente opción en su Navegador. En caso de bloquear el uso de cookies en su navegador es posible que algunos servicios o funcionalidades de la página Web no estén disponibles. Acepto Leer más