Las mujeres quienes politizaron lo íntimo en el periodismo de 1988, me miraron de frente todo el tiempo.
Ellas, disruptoras del periodismo creyeron que las mujeres debíamos tener un espacio fundamental en los medios de comunicación, ya fuese como creadoras del contenido o fuentes de referencia. Ellas creyeron que también debíamos ser el centro de la noticia y por tanto, decidieron fundar la agencia de noticias pionera en el periodismo feminista en el país.
Aquellas periodistas quienes salieron de La Jornada en 1988, año clave en la historia política mexicana habían sentado las bases de un proyecto que poco les ha sido reconocido: incluir una nueva identidad periodística en los medios de comunicación. A contracorriente lograron que hoy ningún maquetado editorial en el país excluya a las mujeres de sus coberturas.
Fue en el 2021cuando una de sus fundadoras, Lucía Lagunes Huerta me dio la oportunidad de llegar a la jefatura de información de Cimacnoticias. Entonces me sentí legataria del proyecto periodístico de ruptura iniciado hace 38 años.
Una gran responsabilidad, en especial una gran alegría. Lejos del cliché, no era un peldaño laboral, se sentía como una mención especial.
Como fuese, yo ya había ganado.
El trabajo de CIMAC nunca dejó de ser arduo. Primero por abrirse paso entre el mar de contenidos para presentar coberturas éticas, no revictimizantes, apegadas a derechos humanos y colocar a las mujeres en el centro.
Años después la Primavera Feminista mexicana provocó un vuelco y las redacciones periodísticas debieron adaptarse a los nuevos tiempos.
Fue entonces que el mar informativo incluyó a las mujeres. Los grandes consorcios informativos acapararon los espacios con colosales circuitos de comunicación, escribían sobre ellas, pero escasas coberturas incluían perspectivas editoriales con una visión de derechos humanos.
Entre todo aquello CIMAC debía abrirse paso y lo logró. Tenía lo principal: la experiencia y una misión genuina.
Así, desde la manufactura periodística artesanal en el 2026 a Cimacnoticias la leen en los 5 continentes y tiene millones de lectoras y lectores que superan a los grandes consorcios periodísticos, incluidos sus colosales circuitos de comunicación.
Ese trabajo no es exclusivo, incluye un equipo de mujeres periodistas y de otras profesiones quienes trabajamos cada día, no de forma incansable, porque sí nos cansamos (y mucho) para sostener esta propuesta informativa.
Soy (y seré) amiga de CIMAC desde hace 23 años. En diferentes ciclos laborales, las mujeres que integran esta organización, me permitieron desarrollarme como periodista de prensa escrita, realizar investigaciones de largo aliento, ser locutora, emprender televisión y ser autora de uno de los libros de un caso emblemático de violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez y que llegó al Sistema Interamericano el cual está en proceso de difusión.
A pesar de lo dado, hoy se abre otra necesidad. Seguir otro camino, el de @lamuylibre, ese alter ego que tiene la necesidad de construir nuevos proyectos que incluyan feminismo y periodismo.
Así, en este sentido «hasta siempre», quise escribir desde las entrañas para no hacerlo en una fría oficina de administración. Mejor, decidí humanizar el proceso, entibiar el frío que provocan las despedidas y agradecer.
En especial a todas y cada una de las periodistas quienes me han formado con sus letras en cada uno de sus textos. Por su calidez y a quienes he abrazado a pesar de la flemática y distante comunicación electrónica. Aquellas a quienes me precedieron, quienes se quedan y quienes vendrán.
Y a aquella mirada de las periodistas pioneras, porque me ha hecho más fuerte y mejor en mi trabajo.
Parto llena de experiencias, alegrías, amigas, colegas y una tribu de periodistas con quienes seguiré en paralelo compartiendo caminos que sin duda se cruzarán asiduamente.
Éxito a las que continuarán con Cimacnoticias. A las que siguen la misión por una apuesta por los derechos humanos de las mujeres. Esta también es una entrega de estafeta llena de esperanza por un mejor futuro para todas.
No es un adiós, sino un hasta siempre CIMAC, de mi corazón.
