La reanudación de las redadas y los controles de tránsito ordenada por Donald Trump tiene un impacto particular en las mujeres migrantes.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó al Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) reanudar de inmediato los operativos de detención y los controles de tránsito, revirtiendo la suspensión temporal que la propia agencia había anunciado apenas un día antes. Esta decisión afecta de manera directa a niñas, adolescentes y mujeres que viven en aquel país.
La instrucción fue difundida por el mandatario a través de su red social Truth Social, donde afirmó que las labores del ICE son esenciales para la seguridad del país y pidió a la corporación retomar plenamente sus acciones.
«Los hombres y mujeres del ICE están haciendo un gran trabajo, uno que hay que hacer», escribió Trump, retomando uno de los ejes centrales de su discurso sobre migración: la expulsión de personas indocumentadas y el combate a la delincuencia.
En su mensaje, el presidente también defendió los controles vehiculares como una herramienta clave para las operaciones migratorias.
«No podemos renunciar a una de las herramientas del ICE en la lucha contra la delincuencia: ¡LOS CONTROLES DE TRÁFICO! Si lo hacemos estaremos haciendo el juego a los delincuentes. A los demócratas de la izquierda radical les gustaría que esto sucediera, pero no ocurrirá mientras yo esté al mando. ICE, sean prudentes, justos e inteligentes, y vuelvan a desempeñar su importantísima labor», señaló.
La orden presidencial revierte la decisión anunciada apenas un día antes, el 14 de julio por el ICE, que había suspendido temporalmente algunos operativos, una medida que fue recibida con alivio tanto por comunidades migrantes como por diversos sectores de la sociedad estadounidense.
La suspensión ocurrió tras la muerte de tres migrantes
La pausa en los operativos había sido adoptada después de una serie de hechos mortales ocurridos durante acciones de control migratorio.
Entre las víctimas se encuentran el mexicano Lorenzo Salgado Araujo y el colombiano Joan Sebastián Guerrero, quienes fallecieron en circunstancias relacionadas con operativos del ICE. Ambos casos han sido denunciado por su familiares que exigen justicia para sus seres queridos.
Además, el 14 de julio un tercer migrante murió en Florida luego de intentar escapar de una redada. De acuerdo con los reportes, la persona fue atropellada por un camión mientras buscaba ponerse a salvo.
La decisión de Trump implica que los operativos de detención y los controles de tránsito volverán a aplicarse de manera inmediata, pese a las críticas y preocupaciones generadas por las recientes muertes ocurridas durante las acciones de control migratorio.
Las mujeres migrantes enfrentan riesgos diferenciados ante el endurecimiento de la política migratoria
La reanudación de las redadas y los controles de tránsito ordenada por Donald Trump tiene un impacto particular en las mujeres migrantes, quienes enfrentan riesgos diferenciados durante los procesos de detención, tránsito y deportación.
Las mujeres en contextos de movilidad están expuestas a múltiples formas de violencia, entre ellas agresiones sexuales, trata de personas, explotación laboral, separación de sus hijas e hijos y barreras para acceder a servicios de salud, justicia y protección. A ello se suma el temor constante a ser detenidas, lo que limita su acceso a refugios, atención médica o mecanismos de denuncia.
Como lo documentamos hace unos meses «Migrar siendo mujer: resistencia, memoria y derecho a transitar», publicado por CIMACnoticias, defensoras de la Red Mesoamericana Mujer, Salud y Migración advirtieron que el aumento de las políticas de control y criminalización de la migración profundiza las violencias que viven mujeres, adolescentes y niñas durante todo el trayecto migratorio. Las especialistas sostuvieron en el encuentro que la movilidad humana debe abordarse desde una perspectiva de derechos humanos y de género, y no únicamente como un asunto de seguridad nacional.
Además, datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) señalan que las mujeres representan 48 por ciento de los 281 millones de personas migrantes en el mundo, lo que ha llevado a organismos internacionales y autoridades mexicanas a impulsar estrategias específicas para garantizar su acceso a información, protección y atención integral durante los procesos de movilidad.
