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Autocuidado y autoestima

Por Mónica Pérez

Las mujeres tenemos tiempo para todo y para todos, o al menos eso es lo que nos han hecho creer. No obstante, el cuidado, la atención a los demás y esta permanente actitud de servicio nos dificulta la posibilidad de darnos cuenta de nuestras necesidades, deseos y aspiraciones.

A lo largo de la historia, esta forma de socializar el cuidado y la atención hacia los demás ha marcado profundamente la actitud de las mujeres respecto a sí mismas y, sobre todo, con respecto al tiempo que dedican a su salud, a su cuerpo, a conocerse, a atender su desarrollo personal y su vida, es decir, a su autocuidado.

Una revisión histórica del concepto de autocuidado, indica que desde la cultura griega, a partir de corrientes filosóficas como el estoicismo, se generaron pensamientos en torno a la importancia de las relaciones de la persona consigo misma.

Para los griegos era de suma importancia cuidarse y respetarse a sí mismo. Este principio dominaba el arte de la existencia e incluso era la diferencia fundamental entre el ser humanos y otros seres vivos.

Actualmente el término autocuidado implica la satisfacción de un conjunto de necesidades indispensables para la vida. Es un acto individual que cada persona se da a sí misma y que propicia su desarrollo integral, emocional, físico, estético e intelectual.

Por ello, para las mujeres es de suma importancia darse tiempo y espacio para cuidarse a sí mismas, valorarse, reconocerse, expresar sus necesidades, desarrollarse integralmente y elevar o fortalecer su nivel de autoestima.

Vinculada estrechamente con el autocuidado, la autoestima es otro elemento fundamental en la relación con nosotras mismas.

La autoestima es la valoración que cada persona hace de sus atributos intelectuales, emocionales, físicos y espirituales; está relacionada con el concepto que cada ser humano tiene de sí mismo; es la suma de la confianza y el respeto que nos tenemos y lo que sientes y piensa de ti.

Esta autovaloración se construye a lo largo de toda nuestra vida mediante las relaciones que establecemos con el entorno y con nosotras mismas. Cuando es positiva, nos hace sentirnos seguras de nuestras capacidades y habilidades y aumenta la facultad personal para resolver problemas y enfrentar retos.

Por el contrario, cuando la autoestima está baja, las personas tienden a sentir que valen poco, no tiene confianza en sí mismas, creen que no puede lograr sus metas y piensan que no merece que les vaya bien, Sin embargo, la autoestima se puede fortalecer conociéndonos, explorando nuestra habilidades y conocimientos, nuestro cuerpo, temores, lo que pensamos y sentimos.

Para tener conciencia de nuestra persona, tomar decisiones, ejercer autocuidado y elevar nuestros niveles de confianza, necesitamos darnos tiempo para estar a solas y resolver las preguntas que tengamos sobre todo aquello que afecta los sentimientos y la vida.

El autocuidado y la autoestima hacen que veamos a las personas y a las situaciones de manera diferente. Cuando veas esa diferencia, sabrás que darte tiempo y espacio para ti misma, así como para fortalecer tu autoestima, valió la pena.

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