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Detrás del “bullying” se oculta la violencia de género

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El “bullying” o acoso escolar ha puesto una máscara a la violencia de género contra las niñas y las adolescentes en los centros educativos.
 
A los servicios de psicología de las escuelas acuden principalmente niñas, quienes refieren ser víctimas de violencia física y psicológica por parte de sus compañeros, incluso acoso sexual.
 
La Secretaría de Educación Pública (SEP) reconoce oficialmente que en el ámbito escolar se presentan varios tipos de violencia. Entre ellos: psicológica, física, patrimonial, económica, sexual y autoinfligida con cortes o quemaduras.
 
A los anteriores se suma el llamado “sexting” (publicación de actos sexuales explícitos de alguna o algún estudiante). Por lo general se comete contra mujeres para exhibirlas en las redes sociales.
 
El Sistema Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, emanado de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia de Sonora, no define ni contempla acciones contra la violencia hacia niñas y adolescentes en las escuelas.
 
Tampoco se ha implementado el Programa Estatal para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, por lo que la atención del “bullying” queda a criterio de cada escuela, según cada situación.
 
Más aún, cuando se presenta un caso extremo o divulgado públicamente –como el sucedido en junio de 2013 en la primaria José María Morelos, en la colonia Palo Verde de esta capital del estado de Sonora–, en el que una niña casi pierde la vida por estrangulamiento por parte de un compañero, no se reconoce como violencia de género sino como “bullying”.
 
La especialista en terapia familiar Eduwigen Scarone Adarga explica que a partir de su experiencia se ha percatado que son las niñas quienes con más frecuencia son víctimas de acoso o violencia escolar en las secundarias.
 
El caso de intento de suicidio de una niña de una escuela privada, que le tocó atender, le hizo reflexionar sobre los motivos y alcances de la violencia escolar.
 
Junto con otra maestra acudió al Congreso de Sonora para plantear su preocupación y proponer una mesa de trabajo con legisladoras y legisladores, para elaborar una iniciativa de ley al respecto que se quedó en la “congeladora” desde la Legislatura pasada.
 
Recuerda que la diputada por el Partido Acción Nacional Perla Aguilar Lugo presentó “prematuramente” la iniciativa al pleno el 30 de abril de 2013, cuando aún le faltaban muchos ajustes.
 
Luego –relata Scarone Adarga– se hizo un llamado a los demás grupos parlamentarios para que se incorporaran a la mesa de trabajo y enriquecer la propuesta de ley, por lo que hasta ahora continúan los trabajos legislativos.
 
MÁS NIÑAS VIOLENTADAS
 
La psicóloga Scarone dice que atiende cada mes al menos cuatro casos de niñas de primaria víctimas de violencia por parte de sus compañeros.
 
Lamenta que existan casos como el de una niña que siendo hija de una maestra, su propia madre no había identificado la violencia escolar contra ella. En otro caso, en una escuela privada, una niña casi pierde el ojo por un golpe de otro compañero y la escuela no lo quería asumir como violencia escolar.
 
La terapeuta de la asociación Atención Integral para el Bienestar Mental (Aibime) asegura que en su consulta las principales víctimas de “bullying” son las niñas.
 
Considera que tiene que ver con el género, ya que los niños tienden a reproducir lo que ven en sus casas. No es que las mujeres seamos más vulnerables naturalmente, sino que las instituciones nos han vulnerabilizado, aclara Eduwigen Scarone.
 
Explica que en la escuela los niños tienen la percepción de que las niñas son más vulnerables, mientras que ellas asumen que lo son.
 
La especialista considera que el caso más grave que le ha tocado atender es el intento de suicidio de una niña de una escuela privada, debido a su sobrepeso.
 
Es un caso extremo de violencia, indica, pues tanto en redes sociales como en la escuela la niña era acosada. Ahora ella está bajo tratamiento psiquiátrico, pues también se está cortando a sí misma para auto castigarse (el llamado “cutting”).
 
En su experiencia como psicóloga, Scarone sostiene que no es un remedio cambiar de escuela al niño generador de violencia, pues eso simplemente es endilgar el problema a otro plantel.
 
Lo que se debe hacer –advierte– es un diagnóstico para ver cómo está la escuela y el nivel de acoso escolar existente. Después implementar un programa con madres y padres, personal docente y el alumnado.
 
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