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Elvira Arellano: Su rostro es su lucha

“Elvira Arellano” es el título del documental que se exhibió en la pantalla grande del VII Festival Internacional de Cine de Morelia, en México, que narra la historia de la mujer trabajadora inmigrante sin papeles cuyo testimonio viajará a las salas de varios países y las de Estados Unidos país que la deportó el 29 de agosto de 2007.

El encargado de dirigir la película fue Javier Solórzano Casarín, informó el diario hispano neoyorkino “La Prensa”, del cual Arellano es columnista.

Aquí se le recuerda toda su lucha a favor de una reforma migratoria comprensiva.

Ante su inminente deportación, se refugió en una iglesia. Cuando la situación se volvió insostenible, Arellano salió de la iglesia a una marcha en Los Ángeles, entonces fue arrestada y enviada a México. Sin embargo, volvió sin su hijo, de nacionalidad estadounidense.

Las situaciones por las que atravesó Elvira Arellano y su lucha después de ser deportada es el eje central del documental que lleva su nombre. Arellano dijo tímidamente que ella “no hizo nada” sino poner su rostro.

De acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Migración (INM), en el primer semestre de 2007 se registraron 1.2 deportaciones de mexicanos por minuto en la frontera entre ambos países, hasta llegar a poco más de 317 mil de enero a junio.

Desde su regreso a México Elvira ha llevado su testimonio a foros en Cuba, Guatemala, España, Italia y Filipinas, y este año irá a Grecia. Pero lo que más ansía es regresar a Estados Unidos porque en México no encuentra un buen trabajo para sacar adelante a su niño.

“Aquí no ha cambiado nada después de mi deportación. En Estados Unidos la posibilidad de encontrar trabajo es más pronto que aquí”, afirmó.

Como su caso fue tan sonado en la prensa nacional e internacional, Arellano se siente afortunada de conocer personas comprometidas con su lucha, con las que no tuvo que pelearse después para que le devolvieran a su hijo, cuando a ella la obligaron a regresar.

En este sentido, narró que muchas mujeres tienen que dejar a sus niñas y niños en el país anglosajón, que luego van a parar a la custodia del Estado o de terceras personas y después no pueden recuperarlas y recuperarlos.

Desde su deportación Elvira sostuvo: “Si mi deportación sirvió para que el pueblo se levantara y los líderes comunitarios y religiosos se unieran para seguir luchando por una legalización, para mí entonces valió la pena”.

Actualmente trabaja en la Casa Refugio Elvira, albergue instalado en la ciudad de Tijuana por activistas de la organización Hermandad Mexicana Internacional y con el que se busca ayudar a las mujeres indocumentadas repatriadas bajo las mismas condiciones que ella y ahora busca el voto de las y los mexicanos para desde la máxima tribuna legislar en materia migratoria.

09/LPB/GTR/LGL

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