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Mariana Rodríguez del Toro de Lazarin

Por Erika Cervantes*

Pocas veces la historia ha reconocido la contribución de las mujeres para forjar la nación mexicana, los nombres de muchas han sido olvidados. Este es el caso de Mariana Rodríguez del Toro de Lazarin.

Al igual que Josefa Ortiz de Domínguez, otra de las heroínas de nuestra historia, Mariana Rodríguez utilizaba la fortuna de marido, Manuel Lazarín, para realizar tertulias nocturnas en las que se conspiraba y las y los invitados expresaban sus ideales libertarios.

Nacida en la ciudad de México en el año 1775, Mariana Rodríguez se casó con Manuel Lazarín, parcionero de la mina La Valenciana en Guanajuato.

La noche del lunes de la Semana Santa de 1811, en plena tertulia en casa de la familia Lazarín Rodríguez, llegó la noticia de la detención del cura don Miguel Hidalgo y demás jefes insurgentes registrada en Acatita de Baján.

Ante la consternación de todos los ahí presentes, Mariana Rodríguez exclamó ¡hemos de aprehender al virrey y ahorcarlo! A partir de ese momento inició la conspiración, planeaban detener al virrey Francisco Javier Venegas y conducirlo a la Suprema Junta presidida por Ignacio López Rayón y proclamar la independencia.

Mariana, acompañada de los capitanes Francisco Omaña y Tomás Castillo frecuentaba el Paseo Nuevo, donde el virrey tenía acampadas las tropas que vigilaban la ciudad desde el estallido de la guerra, la mujer se relacionó con los oficiales que participarían en la aprehensión del virrey. Llegado el día se registró mucho movimiento en la ciudad, en esta conspiración se involucraron varios eclesiásticos y las comunidades religiosas de San Francisco, Santiago, Santo Domingo, La Merced y San Agustín.

La conspiración no tuvo éxito porque José María Gallardo, presunto implicado en ella, temeroso de morir en el evento quiso descargar su conciencia confesándose con el padre Camargo, quien violando el secreto de confesión le informó al virrey. En balde se confesó Gallardo, fue aprehendido y presionado a delatar a las personas participantes de la conspiración.

El 29 de abril de 1911 todos fueron aprehendidos, Mariana y su esposo Manuel permanecieron en prisión sujetos con grilletes hasta que el licenciado Anastasio Zerecero obtuvo su libertad el 20 de diciembre de 1820.

Para entonces su fortuna había sido confiscada por las autoridades y Mariana vivió en la pobreza hasta que en 1821 murió, no alcanzó a ver la independencia de México que en ese año fue consumada, pero no por ello dejó de luchar porque la nación mexicana fuese una nación.

Por ello nos hereda a las mujeres mexicanas su ejemplo por la lucha insurgente que hace de México una nación.

* Feminista y fotógrafa mexicana, coordinadora de Redes de la Red Nacional de Periodistas.

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