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Abuso sexual contra adultas mayores: la violencia de género no tiene límites

Ciudad de México. Cuesta entender que una mujer de la tercera edad pueda ser agredida sexualmente. Pero, si se entiende este tipo de violencia como un ejercicio de poder, las adultas mayores —entre el abandono y la negligencia— son una población especialmente vulnerable.

Lo explica la doctora en sociología e investigadora del Programa de Estudios de Violencia(s), Derechos y Salud, de la UNAM, Sonia Frías, : “La sexualidad no acontece solo en la adolescencia o la etapa adulta. Las mujeres adultas mayores pueden ser abusadas sexualmente en etapas avanzadas: es un acto de dominación”.

En 2020 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que de acuerdo a los resultados de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016, 1.2 millones mujeres de 60 años o más ha sufrido algún episodio de violencia física, emocional, económica o sexual; de ellas, alrededor de 360 mil 108 viven en soledad o abandono y cerca de 6 mil experimentaron violencia sexual.

En 1970 la esperanza de vida en México se situaba en los 59.9 años; el año pasado alcanzó los 75.2 años. En medio siglo, el número de mexicanas y mexicanos de la tercera edad se ha duplicado.

Para la Organización Mundial de la Salud (OMS) “el envejecimiento de la población puede considerarse un éxito de las políticas de salud pública (…), pero también constituye un reto para la sociedad, que debe adaptarse a ello para mejorar al máximo la salud y la capacidad funcional de las personas mayores, así como su participación social y su seguridad”. 

Sin embargo, con más de 7 millones de adultas mayores, en nuestro país la violencia también es un factor común para este sector. En la mayoría de los casos se trata de violencia emocional o económica: la familia les deja de hablar, las califica de “estorbo” o les niega los medicamentos que necesitan. 

De acuerdo con la Dirección General de Información en Salud (DGIS), en 2019 a nivel nacional se registró la hospitalización por abuso sexual de 86 adultas mayores; tres de cada cuatro de estos casos se cometieron en una vivienda y 56 por ciento de los incidentes no se denunció ante el Ministerio Público.

Según el “Estudio sobre la discriminación hacia las personas mayores en el acceso a la justicia en la Ciudad de México”, del Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación en la Ciudad de México (Copred), el maltrato sexual en personas adultas mayores es más frecuente en la zona de la Ciudad de México y el Estado de México que en otras regiones del país.

Mujeres adultas mayores, población en México
En 50 años la población adulta mayor se ha incrementado al doble. Actualmente viven en el país más de 7 millones de adultas mayores. / Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro.com

No son casos aislados 

Tenía 106 años de edad. El pasado 20 de julio, Agustina Martínez Rojo fue encontrada en el interior de su domicilio golpeada, despojada de su ropa, manchada de sangre.

Sus vecinos la llamaban Guty. Vivía en la colonia San Martín de Xochinahuac, Azcapotzalco,  cerca de  un enorme parque de bodegas industriales. Su casa era, apenas, un cuarto en obra gris de 15 metros cuadrados y techo de lámina. Estaba al final de un callejón, frente a una pila de maderos y cubetas de plástico. Adentro había un par de sillas con algo de ropa encima, un ropero de madera y una cama. Poco más.

Fue una niña quien la encontró en el suelo. La menor acudió a dejarle comida porque, desde que el esposo de Guty falleció en 2020 por Covid-19, vivía sola. Antes, la pareja sobrevivía de la recolección y venta de cartón.

La niña avisó a su madre, quien pidió una ambulancia que nunca llegó.

Tras cuatro horas de espera la trasladaron al Hospital Balbuena. En el lugar se levantó una denuncia de oficio, explica a Corriente Alterna Evelyn Sánchez, integrante del Frente Ni Una Menos y activista por los derechos de las mujeres, quien acudió al llamado de auxilio. Ella asegura que, además de las heridas en el cuerpo, encontraron a Guty con sangre en las piernas producto de heridas internas: indicios de agresión sexual. 

Guty falleció dos semanas después, el 5 de agosto, en el hospital.

No se trata de un caso aislado. En agosto de 2019, en la colonia Tenorios, en Iztapalapa, una mujer de 70 años fue encontrada por su hijo en el suelo de su vivienda, golpeada. Había sido violada y falleció en el hospital antes de rendir su declaración ante las autoridades. En enero de 2021 la Fiscalía General de Justicia en la Ciudad de México reportó el caso de una mujer de 72 años, violada y asesinada en su domicilio, en Milpa Alta. En abril se reportó el abuso sexual contra otra mujer mayor internada en el Hospital General “Dr. Fernando Quiroz Gutiérrez” del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

La violencia contra las mujeres de la tercera edad se replica en los estados. En el municipio de Atlixco, Puebla, una mujer de 67 años falleció después de una violación; y en Chuautla de Tapia, también en Puebla, dos sujetos robaron en una casa y violaron a una mujer de 68 años. En el puerto de Veracruz, una mujer de 80 años falleció en el Hospital General después de sufrir una violación en su hogar; y en Minatitlán, al sur de Veracruz, una mujer de 77 años fue golpeada y violada en el patio de su casa.

El abandono es un delito que (casi) nadie denuncia

Sonia Frías, también integrante del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM, comenta que es necesario desmitificar la figura “del adulto solo, porque hay quienes eligen vivir solos por voluntad propia”. Lo que no implica, desde luego, negar la condición vulnerable de muchas personas de la tercera edad. El Inegi, por ejemplo, advierte que “es mayor el riesgo de violencia entre las mujeres que habitan en un hogar no familiar”.

Según la Ley de Reconocimiento de los Derechos de las Personas Mayores y del Sistema Integral para su Atención de la Ciudad de México, el “abandono” se define como la omisión de dar alimentos o cuidados a personas adultas mayores por parte de sus familiares.

Hasta principios de agosto de 2021 el Instituto para el Envejecimiento Digno (Ined), de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social de la Ciudad de México, registra 38 casos de violencia y 34 de abandono. Las alcaldías con más incidencia son Iztapalapa, Gustavo A. Madero, Coyoacán, Tlalpan, Cuauhtémoc y Xochimilco, informó en entrevista Ricardo Martínez, coordinador de Cuidados y Atención a la Persona Mayor del instituto.

Para el funcionario, el abandono se debe a un desconocimiento de la ley: “No saben, no están enterados o no quieren saber (las personas responsables del cuidado de mayores) de todas las actividades, beneficios o programas que tiene el gobierno de la ciudad para las personas mayores”.

Este instituto brinda atención, orientación e información a los adultos mayores a través de 86 módulos distribuidos en toda la Ciudad de México. A 350 metros de la vivienda de Guty hay uno, en el Centro de Salud “Dr. Manuel Martínez Báez”. Pero, debido a la contingencia por COVID-19, actualmente solo opera el módulo central, en la colonia Tránsito, de la alcaldía Cuauhtémoc.

A la pregunta cómo actuó el Ined ante el caso de Agustina Martínez Rojo, Guty, Ricardo Martínez afirma que sí se identificó una “omisión de cuidados” por parte de la familia. No obstante, asegura, “de acuerdo con los dictámenes de la auscultación médica no hubo signos de alguna violencia sexual”.

Las leyes mexicanas consideran el abandono de personas mayores como un delito que se paga con cárcel: de un mes a cinco años de prisión o de 180 a 360 días de multa (entre 25 mil y 50 mil pesos). La Cámara de Diputados promovió la reforma al Código Penal Federal en diciembre de 2020 para convertir este tipo de abandono en delito; sin embargo, para que proceda, la parte agraviada tiene que denunciar. 

La activista Evelyn Sánchez, quien asegura que sí hubo agresión sexual debido a las condiciones en las que encontró a Guty, solicitó la tutela de la adulta mayor ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) para así interponer una denuncia por abandono.

La petición de la tutela es posible, explica Paola Nava Calvo, doctora en derecho e integrante de la colectiva Abogadas Feministas. Esto, solo si antes se comprueba el estado y grado de incapacidad de la persona. Evelyn dice que, cuando la encontró, Guty apenas podía hablar. En consecuencia, el proceso no se concretó.

—Tenemos que exigir justicia a golpe de gritos y de cerrar vialidades; porque, si no, no es pronta ni es expedita ni es justicia —denuncia la activista.

Guty, adulta mayor Azcapotzalco
Guty vivía en condiciones precarias. Su último año de vida transcurrió en el abandono, denunciaron vecinas. / Foto: Cortesía, Evelyn Sánchez.

Las pensiones no bastan

El director ejecutivo de la Fundación El Pueblito de los Abuelos, Raúl Solalinde Guerra, un lugar de asistencia para personas mayores ubicado en el Estado de México, considera que el abuso sexual de adultas mayores “es un crimen doble”. Narra el caso de Inés, de 62 años, golpeada y violada por su nieto de 27 años.

Inés fue hospitalizada y se levantó una denuncia con apoyo de la Secretaría de la Mujer. En El Pueblito de los Abuelos recibió atención psicológica. Cuenta Solalinde que, durante la primera noche, la mujer no pudo dormir y gritaba si se le acercaba un hombre.

—Se le dio una muñeca y, bueno, la abrazó, la trató con mucho amor y ya empezó a convivir con el resto de las abuelitas. Tuvimos la fortuna de atenderla durante cerca de tres años hasta que, a consecuencia de los golpes, falleció. Ya no podía operársele: tenía fracturas en algunas partes de la columna, no tenía movilidad. Como ese caso hemos tenido muchos.

Desde estas experiencias acumuladas en 28 años de operación de El Pueblito de los Abuelos, Solalinde insiste en la necesidad de contar con personal público especializado en brindar  atención integral a personas adultas. También es urgente, dice, un acercamiento con otras instituciones, porque “si no se comete un delito o algo, el gobierno no detecta a las personas maltratadas”.

—Las buenas intenciones del presidente [López Obrador] y una pensión no resuelven sus problemas. Las personas adultas tienen que comprar medicamentos o alimentos, según sus necesidades, pero la pensión la cobra el sobrino o el nieto.

En centros como el que dirige Raúl Solalinde, hay personas adultas mayores que llegan por una situación de violencia o abandono. En el país el sistema de atención a esta población es insuficiente y deficiente. / Foto: Diego Simón, Cuartoscuro.com

El agresor en casa

Esta relación de maltrato en la familia la comenta la abogada Paola Nava, quien ha  acompañado casos de mujeres mayores que no denuncian ante el Ministerio Público porque no quieren alejarse de sus agresores: familiares cercanos, la mayoría de las veces.

—Se ha romantizado mucho la figura de la mamá; de que ‘a mí, así mis hijos me pisoteen, me pongan de tapete; me digan lo que me digan, siguen siendo mis hijos y yo así los quiero’ —sentencia la abogada.

Con una perspectiva de género, la investigadora Martha Liliana Giraldo Rodríguez, del Instituto Nacional de Geriatría, hace énfasis en las diferencias respecto del tipo de maltrato, la frecuencia de éste y la persona responsable de ocasionarlo.

Afirma que, mientras el maltrato físico o el abuso económico son más frecuentes en los hombres mayores, en las mujeres prevalece la negligencia, el abandono y el abuso sexual.

Así que llegar a la etapa de adulta mayor puede mirarse como una conquista de la esperanza de vida. Aunque la información del Inegi no es muy alentadora. La violencia prevalece en 17 por ciento de las adultas mayores y a partir de los 75 años aumentan las posibilidades de violencia por la misma familia. En el otro extremo queda el abandono. 

*Este artículo fue retomado del portal corrientealterna.unam.mx

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