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Madres desaparecidas en Puebla

Por Samantha Páez Guzmán

Puebla, Pue.- Este 10 de mayo hay madres en el estado de Puebla que no están con sus hijas, hijos o familias porque son víctimas de desaparición, tal es el caso de Ariana Corona Victoria, a quien se le vio por última vez el 23 de diciembre de 2019, y de Claudia Morales Vargas, a quien reportaron desaparecida el 13 de agosto de 2016.

De acuerdo con datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, de enero de 2020 a abril de 2022 hay 116 mujeres de 18 a 60 años de edad reportadas como desaparecidas. Asimismo, datos del informe “Desaparición de niñas, adolescentes y mujeres en Puebla. Registro hemerográfico 2020”, del Consejo Ciudadano de Seguridad y Justicia del estado de Puebla, indican que ese año hubo 141 reportes de desaparición de mujeres de 15 a 79 años; y además se identificaron 14 casos de desaparición de madres e hijas.

Para conmemorar el Día de las Madres, el colectivo la Voz de los desaparecidos organizó una manifestación para exigir que los recursos otorgados a la Comisión estatal de búsqueda sean empleados adecuadamente y que el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta no niegue la problemática de la desaparición.

Madres que son buscadas

La señora Mayela Vargas García busca a su hija Claudia Morales, a quien privaron de su libertad en pleno centro histórico de la ciudad de Puebla y a pesar de haberla reportado desaparecida hace casi seis años, no ha habido avances en las investigaciones.

“Yo (la) he buscado, mi familia, mis hijas, por nuestros medios porque Fiscalía no trabaja, nunca nos ha apoyado para nada. Entonces nosotros hemos luchado por mi hija […] en verdad que no sé qué quiere el gobierno, no entiendo […] qué no ve cuántas madres estamos acá”, comentó la Mayela Vargas durante una entrevista.

Claudia tiene tres hijos mayores de edad, el más joven de 20 años, aunque quienes se han dedicado a buscarla son su madre y su hermana Nayeli. Claudia, quien reside en Amozoc, se dedicaba a vender los cuadros que su pareja sentimental hace en el Centro de Readaptación Social (Cereso) San Miguel. El día de su desaparición se había quedado de ver en el centro de Puebla con unas personas para venderles unos cuadros, cuando dos sujetos la subieron a la fuerza a un vehículo y de allí no volvieron a saber de ella.

Ariana Corona Victoria, madre de dos niñas, desapareció en diciembre de 2019 después de salir de su trabajo en un súper mercado cercano a la central de camiones, desde entonces su madre, la señora Dolores Victoria Vélez, se ha dedicado a buscarla. Aunque las autoridades no han reportado avances para encontrar a Ariana, sí hay un detenido por su probable desaparición: un exnovio.

“Respecto a ella no hay nada, sólo de un vinculado a proceso, pero tampoco le han sacado nada (de información)”, dijo la señora Dolores. Ángel de Jesús N., expareja de Ariana, fue detenido en enero de 2020 y vinculado a proceso en febrero del mismo año por el delito de desaparición cometida por particulares

Tras la desaparición de Ariana sus dos hijas, una de 15 años y otra de 13, viven con su padre y aunque frecuentan a sus abuelos, siguen decaídas por la falta de su madre.

Infancias se suman a la búsqueda

Alexia Martínez Montalbán, coautora del Informe sobre la situación de la desaparición de personas en Puebla, de la Universidad Iberoamericana de Puebla, y Raquel Maroño Vázquez, Integrante del Instituto Mexicano de Derechos, coinciden en que ante las desapariciones en el estado de Puebla las infancias y adolescencias se han involucrado en la exigencia de justicia y en los procesos de búsqueda.

Para Alexia Martínez la desaparición de una mujer genera que muchas abuelas se queden a cargo de hijas e hijos y al mismo tiempo asuman los trabajos de búsqueda de sus propias hijas. “Hay queda este hueco de las mamás que están desaparecidas provocan más desapariciones simbólicas: […] las abuelas que también deben abandonar su hogar para ir a buscar”, dice la investigadora.

Con respecto a las infancias y adolescencias, explicó que por lo general hay familias que optan por hablar con la verdad, diciendo que su padre o su madre están desaparecidos y se les está buscando, es entonces que niñas, niños y adolescentes se suman a la búsqueda de sus familiares, a las manifestaciones.

“Las infancias y adolescencias también se empiezan a interesar por la búsqueda o escribir cartas, apenas un niño (cuya) madre está desparecida, en este caso su tía es la que está cuidando de él, generó una carta y dijo que quiere leer un poema enfrente de todos por si su mamá lo escucha”, contó Alexia.

Raquel Maroño agregó que también hay familias que prefieren darles otra explicación a las hijas e hijos, buscando protegerles, “porque si ni siquiera los adultos logramos entender la desaparición, pues explicárselo a niñas y niños suele ser complicado”. En los casos en los que sí se les cuenta la verdad, dijo, las hijas e hijos ayudan a buscar a sus madres, “es una manera en que las infancias saben que están haciendo algo para buscar a su mamá […] es una manera de hacerle frente y de resistir ante la desaparición”.

Reflexionar el rol de cuidados

Por su parte, Ana Laura Gamboa Muñoz, del Observatorio de Violencia Social y de Género, del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE), señaló durante una entrevista que para hablar de madres desaparecidas es importante entender el contexto de las desapariciones en Puebla y los roles de cuidados atribuidos a las propias mujeres.

La académica dijo que a diferencia de lo que ocurre con los hombres, en el caso de las mujeres muchos de los casos de desaparición podrían estar relacionados con la trata de personas y con otros continuos de violencia contra mujeres que no están cumpliendo con los roles impuestos por la sociedad.

Estas situaciones podrían desincentivar la búsqueda de las niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas, por el riesgo que implica para las propias familias y también porque hace aún más complicada su ubicación, rescate y acceso a la justicia.

Desde el punto de vista de Ana Laura, en un contexto tan adverso y donde las desapariciones van en aumento sería importante resignificar el cuidado de la sociedad y de la familia, porque son las mujeres quienes están en los colectivos de búsqueda de personas cuando debería ser la comunidad quien se sume a la búsqueda y a la exigencia.

“Es una invitación a hablar de la corresponsabilidad del cuidado […] porque muchas veces el Estado se lava las manos por este cuidado que está naturalizado en las mujeres y entonces que sean ellas quienes busquen […] Es una reivindicación que implica muchos retos en términos del Estado y de la sociedad […] en ese sentido todas y todos deberíamos de buscar a estas mujeres, pero también exigir al Estado que no siga reproduciendo estas formas sexistas de búsqueda”, aclaró la integrante del IDHIE.

22/SPG

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