Ciudad de México.- A cuatro años de concretarse la meta para concluir los Objetivos de Desarrollo Sostenible en el panorama de género, la ONU ha publicado el informe anual sobre el Progreso en el Cumplimiento de Desarrollo Sostenible, que revela cifras sobre la brecha de género a nivel global.
Desde pobreza extrema en niñas y mujeres, hasta agua limpia y saneamiento; son algunos de los objetivos que tiene el Plan sobre el Progreso en el Cumplimiento de Desarrollo Sostenible de la ONU, con objetivos a cumplirse para 2030, con enfoque a poner fin a la pobreza, lograr la igualdad de género y que las niñas y mujeres de todo el mundo disfruten de paz y prosperidad.
Sin embargo, el informe especifica que no en todos los aspectos ha habido un avance favorable para las mujeres, como por ejemplo en la industria, innovación e infraestructura; se reporta que solo el 65% de la población femenina a nivel mundial tuvo acceso a internet, a diferencia del 70% de los hombres. Y en trabajo decente y crecimiento económico; el 27.6% de los empleos de mujeres queda potencialmente expuesto a la IA generativa, en comparación con el 21.1% de los hombres.
La Inteligencia Artificial ha pasado de ser una promesa innovadora a ser un factor de cambio que está transformando el mercado laboral, automatizando tareas y creando nuevas oportunidades de trabajo. Pese a ello, también está generando que las mujeres sean desplazadas de sus empleos y que sean afectadas de otras maneras.
Mientras que en 2024 la ONU reportaba el incremento de la Inteligencia artificial con una capacidad de reemplazar 48 millones de empleos femeninos (3.7 por ciento) frente a 27 millones de los empleos masculinos (1.4 por ciento), ahora, en este último año, las cifras se han elevado y han cambiado el panorama de empleo para las mujeres.
Las evidencias de América Latina y el Caribe confirman que las empleadas jóvenes en medios rurales con un nivel de educación entre medio y alto que se desempeñan en el ámbito financiero, bancario, de seguros o públicos, son quienes corren mayor riesgo.
Para poder enfrentar la brecha digital dentro del género, se considera indispensable invertir en tecnologías para facilitar el acceso y alfabetización digital, capacitación adaptada a las necesidades de las mujeres y apoyar la transición laboral. Sin embargo, la misma ONU ha estimado en el informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo titulado «la próxima gran divergencia» que la Inteligencia Artificial podría aumentar el crecimiento anual del PIB 2 puntos porcentuales y elevar hasta un 5% la proactividad en sectores como la salud y las finanzas.
Mientras países como China, Singapur y Corea del sur realizan inversiones en infraestructura y habilidades de IA, otros aun luchan por fortalecer la brecha y alfabetización digital, generando un desequilibrio de capacidades y problemas de conectividad, una barrera fundamental que limita las oportunidades de las mujeres a conseguir trabajos remunerados.
Mujeres en la ciencia
Como cada año, se conmemora del Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia el 11 de febrero, y se pone sobre la mesa un desafío que persiste al paso de los años: la baja participación femenina en los campos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Lo que genera que haya una desigualdad en la creación de tecnologías y en el algoritmo de la inteligencia artificial.
Mientras la IA sigue en constante avance, la presencia femenina en el sector tecnológico sigue siendo baja: la UNESCO emitió un mensaje en esta conmemoración, donde se indica que solo el 35% de todos los estudiantes relacionados con las ciencias, tecnologías, ingenierías y matemáticas son mujeres. Y hasta la fecha, solo 2 mujeres han sido galardonadas con un Premio Nobel en una disciplina científica.

Mujeres como Kay Firth Butterfield, la primera directora de ética de IA del mundo; Elham Tabassi del NIST, que encabeza iniciativas sobre estándares éticos de IA; Miriam Vogel de EqualAI y NAIAC, defendiendo la igualdad de la IA; Paula Goldman de Salesforce; y Navrina Singh de Credo AI, que abogan por el uso de IA responsable son solo algunos de los muchos ejemplos de mujeres que lideran el camino en este espacio.
Las mujeres llevamos años cuestionando la noción anticuada de que el desarrollo de la IA pertenece únicamente a quienes programan y construyen algoritmos (un campo que, aunque está cambiando, sigue siendo mayormente dominado por hombres) durante años.
Dejar a la población femenina fuera de esta conversación y la cobertura no solo pasa por alto las diversas perspectivas necesarias para la innovación responsable, sino que tampoco se reconoce el papel importante de la ética, la gobernanza y la consideración de las implicaciones sociales en el desarrollo de la IA.
“Desde el punto de vista tecnológico, la brecha digital de género está dejando atrás a las mujeres y las niñas en todos los ámbitos de la vida política, económica, cultural y social, lo que se traduce en un aislamiento y un acceso limitado a herramientas e información fiables. Lograr la igualdad de género significará superar estas vulnerabilidades, y esto es especialmente cierto para las mujeres que trabajan en los sectores cultural y creativo”
Audrey Azoulay, Directora General de la UNESCO
La UNESCO advierte que esta ausencia de representación femenina en el diseño e implementación de la IA tiene consecuencias concretas. En aplicaciones domésticas y laborales, los sistemas pueden perpetuar estereotipos: en aplicaciones sociales que cuentan con su propia IA, se pueden generar deepfakes que terminan afectando a las mujeres. Todo generado por los mismos desarrolladores de este software que son principalmente hombres, lo que se puede conocer como “algoritmo patriarcal”.
Los sistemas de IA son desarrollados en base a grandes cantidades de datos históricos. Desafortunadamente toda esta información a menudo refleja las desigualdades y sesgos presentes en la sociedad.
El sesgo patriarcal en la IA refleja y amplifica las desigualdades de género existentes en la sociedad. Sin embargo, el ciberfeminismo está trabajando para crear un futuro más equitativo. A través de la diversificación de datos, el desarrollo de algoritmos inclusivos y la promoción de la equidad en la industria tecnológica, es posible mitigar estos sesgos y avanzar hacia una sociedad más justa.




