Ciudad de Nueva York.- Junto con Donald Trump y su segundo mandato presidencial en Estados Unidos llegó también el endurecimiento de las leyes migratorias y con ello se desató el miedo entre la comunidad migrante sin documentos de estancia legal de ser detenidos por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE por sus siglas en ingles), perder su patrimonio o incluso a su familia y esto fue aprovechado por bandas delincuenciales para estafar a migrantes como María, una de sus víctimas.
María, (nombre editorial ficticio para resguardar su identidad) es originaria de Puebla y aspira a una residencia en Estados Unidos para tener libertad de viajar a México y después volver a donde tiene su restaurante en la ciudad de Nueva York y por eso debió buscar alternativas para alcanzar su objetivo.
Estas estafas no son nuevas, pero es necesario resaltar el contexto en el que se están dando.
Según informaciones de organizaciones de la sociedad civil en Estados Unidos, el primer año del segundo mandato de Donald Trump estuvo marcado por una agenda militarista y de ultraderecha que ha significado un retroceso en los derechos humanos. En medio de esto, las mujeres fueron uno de los grupos más afectados, ya que se revirtieron conquistas históricas en igualdad de género, salud sexual y reproductiva y mecanismos de protección contra la violencia.
Desde Cimacnoticias reportamos en enero de este año, que según el Migration Policy Institute (MPI) que tras hacer de la inmigración el eje de su campaña y reelección, Trump mantuvo este tema como prioridad en el primer año de su segundo mandato. Su administración impulsó cambios drásticos en la política migratoria que hicieron a Estados Unidos más hostil hacia las personas migrantes no autorizadas y modificaron la forma en que el gobierno trata a inmigrantes de distintos estatus legales, con impactos que se extenderán en el tiempo sobre familias, comunidades y la economía.
Por eso, no podemos dejar de resaltar que la política afecta de manera desproporcionada a las mujeres migrantes, quienes quedan expuestas a condiciones inhumanas, separaciones familiares y violaciones sistemáticas al debido proceso. La reapertura de centro de detención familiar y el encierro de niñas y niños, impacta a las madres, muchas de las cuales enfrentan la imposibilidad de acceder a atención médica, legal o audiencias justas.
La estafa
En entrevista con Cimacnoticias, María alertó a otra mujeres migrantes sobre este tipo de estafas que están proliferando en Estados Unidos. Detalló que el miedo a la deportación ha sido aprovechado por bandas delincuenciales para delinquir. Dijo que se presentan como integrantes de bufetes jurídicos especializados en migración y por cantidades altas de dinero prometen una visa de residencia en Estados Unidos.
María fue estafada por estas bandas delincuenciales en Estados Unidos. Personas se hicieron pasar por abogados y notarios, le aseguraron que a través de la contratación de sus servicios, ella obtendría su residencia legal en los Estados Unidos.
La Comisión Federal de Comercio, FTC por sus siglas en inglés, informó que las estafas migratorias se han duplicado desde que Trump ganó las elecciones, hasta ahora los datos registrados son de seis mil 200 acontecidos en los últimos cinco años.
Esa instancia federal precisó que del 2021 al 2024 recibió cerca de 960 denuncias de fraude migratorio cada año. En tanto que en 2025 recibió casi dos mil. El monto de dinero robado en cinco años fue de 94.4 millones de dólares al explicar, que “no todas y todos los inmigrantes denuncian los delitos por miedo a la deportación y no todos los reportes incluían montos de dinero”.
Sin duda, las estafas contra la comunidad migrante no son nuevas, la vulnerabilidad que enfrentan las y los migrantes les vuelven susceptibles de esta situación, incluso se ha sabido que recurren a periódicos, recomendaciones o redes sociales.
Este tipo de fraudes han sido detectados por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de los Estados Unidos (USCIS por sus siglas en inglés). En un comunicado de febrero de este año informó que colaboró en una investigación de inmigración que resultó en acusaciones y arrestos en la Ciudad de Nueva York.
Detallaron que se trató de un bufete de abogados de inmigración ficticio al que llamaron CM Bufete de Abogados Consultaría Migratoria.
Tras solicitar posibles clientes, los acusados y sus cómplices cobraron a sus víctimas honorarios que alcanzaban los miles de dólares por asesoramiento y servicios legales inexistentes. Las autoridades lograron descubrir el engaño. Ninguno de los acusados ni sus cómplices identificados eran abogados o gente autorizada para ejercer la abogacía en ninguna jurisdicción de Estados Unidos. Hoy los acusados podrían alcanzar hasta 20 años de prisión.
Sobre este caso se informó en algunos medios de comunicación hispanos del área triestatal, Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut.
María narra ella y su familia, ya habían buscado asesoría con un bufete de abogados quienes le cobraron por responderle algunas preguntas pero no resolvió nada. Luego buscó a otro abogado y ese fue detenido por fraude y perdió su dinero.
Narra que junto a su pareja, decidieron que sería él quien primero buscaría los trámites de residencia lo que les ha supuesto pagar hasta el momento 12 mil dólares. Primero hicieron un desembolso de 6 mi dólares, luego pagaron los honorarios al abogado quien les cobró otros 3 mil dólares. Además de multas y documentos que han debido costear.
María afirma que estas bandas delincuenciales se han hecho pasar por abogados, notarios, personal de inmigración o hasta jueces y recurren a la inteligencia artificial para armar sus fraudes.
Su vida en Nueva York
María afirma que «le encana cocinar» y a eso se dedica.
—Mi hijo me entusiasmó, y salimos a vender al parque. Se vendía muy bien. Se vino el frío y ya no pudimos seguir. Mi hermano se dio cuenta y me ofreció su restaurante. Me dijo véndelo y me das mi parte. Lo ofrecí y nadie lo quería. Ahí es donde entra mi hijo nuevamente y me dijo “para nosotros mamá”. Ahí se me fueron los últimos milecitos y le dije a mi hermano que si me daba crédito y dijo que sí.
—¿Le dio resultado?
Sí, el negocio se fue para arriba. En menos de un año ya había pagado el restaurante a mi hermano. Y mi hijo se hizo de su camioneta.
—¿Cuántos hijos tiene?
Tengo cinco, dos nacieron en México y tres aquí. Todos estamos aquí. Uno de ellos está estudiando para doctor. Es quien necesita la ayuda. Es el único soltero. Tiene 20 años ya los otros ya están casados. Tengo 11 nietos. La chiquita de año siete meses y la grande de 22. Mi hijo el que trascendió dejó cuatro. Dos y dos.
También externó su temor a la autoridad migratoria y de su plan.
—¿Sale a la calle sin ningún problema aquí?
Siempre sale uno con el pendiente de que… yo le digo a mi marido. Antes, cuando empezaron dijimos: si nos llegan a agarrar nos vamos a México. Pero después comenzaron a golpear a la gente, prácticamente a secuestrarla. Ya eso no es vida. Ni aquí ni en otro lado. Antes, agarraban a la gente y lo que hacían era deportarlo. La gente de migración era buena no eran malos. Te llevaban a recoger tus cosas y ya te deportaban. Pero ahora, es malísimo. Ya ve a la mujer que mataron. Americana. No respetan nada.
Ahora tenemos que andar con mucho cuidado y precaución. Yo dejé de ir al restaurante por lo mismo.
—¿Se quedaría tranquila en México?
No, porque aquí está enterrado mi hijo. Por eso quiero arreglar los papeles para poder ir y venir. Si me llevan, quién lo va a estar mirando. Es difícil. Voy al panteón con mucho miedo. Mis hijos me ven llorando.
El cruce
María afirma que tuvo dos cruces hacia Estados Unidos, el primero se dio en el gobierno del ex presidente mexicano Miguel de la Madrid en 1985. Tiempo en el que afirma, solo migraban hombres, pero poco a poco las mujeres fueron emprendiendo rutas. Un año después volvió a México.
En ese momento, María debió dejar a su hija bajo el cuidado de su familia poblana mientras trabajaba en otro país.
Tiempo después emprendió otro viaje hacia los Estados Unidos, eran los tiempos del ex presidente Carlos Salinas de Gortari. Este segundo proceso migratorio lo emprendió por el desierto. Tomó la ruta de Tijuana.
Ahora, María, tras décadas en Estados Unidos, haber formado un patrimonio restaurantero y echar raíces ahí, sigue en busca de la tan anhelada visa americana.




