Con la llegada del mundial a México la ciudad ha cambiado, pero no así las condiciones de riesgo en las que viven las mujeres.
ONU Mujeres ha señalado que durante grandes eventos deportivos se registran incrementos de hasta 30 por ciento en las llamadas a líneas de emergencia por violencia familiar. Estas dinámicas pueden traducirse en agresiones dentro de los hogares, violencia sexual, acoso, explotación sexual y trata de mujeres y niñas.
La agudización de la violencia contra las mujeres durante eventos como el Mundial ocurre en un contexto donde esta violencia ya forma parte de la cotidianidad. Tan solo de enero a abril de 2026, 208 mujeres fueron víctimas de feminicidio, 532 de homicidio doloso y 942 de homicidio culposo; en conjunto, 14 mujeres asesinadas cada día, de acuerdo con cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Así también, las 19 niñas que son desaparecidas cada día.
A la violencia se suman la carencia de servicios y recursos como el agua donde las mujeres son las más afectadas por ser quienes acarrean agua, se hacen cargo de las tareas del hogar, entre otras responsabilidades que obstaculizan su desarrollo y bienestar.
A esta realidad se suma la crisis de desaparición que alcanza los más de 130 mil personas desaparecidas quienes sus principales buscadoras son mujeres.
Así se ha anticipado que el mundial será recibido con manifestaciones en las que las mujeres serán una gran parte de los contingentes.
Las protestas
Las protestas de mujeres no han sido bien recibidas por las autoridades como muestra la represión del 9 de noviembre de 2020 a una manifestación en Cancún contra la violencia feminicida, particularmente el caso de Alexis, en la que la Comisión de Derechos Humanos de Quintana Roo emitió la recomendación 20/2020 en la que acreditó la violación a los derechos a la libre expresión, que se llevaron a cabo detenciones arbitrarias, se cometieron tratos crueles inhumanos y degradantes, tortura sexual y el uso de armas contra periodistas.
Entre sus recomendaciones, la Comisión estatal pidió que se ofreciera una disculpa pública, la declaración del 9N como Día Municipal en contra de la Represión Policial, la construcción de un monumento que recuerde los hechos para su no repetición y la capacitación a funcionarios en materia de DDHH, crear una agrupación especializada en el manejo de manifestaciones integrada con paridad y capacitado en derechos humanos.
En la Ciudad de México, el 14 agosto de 2020 se publicó en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el Acuerdo para la actuación policial en la prevención de violencias y actos que transgreden el ejercicio de derechos durante la atención a manifestaciones y reuniones de la Ciudad de México en el que señala “las condiciones mínimas que permitan ejercer el derecho humano a la protesta social, salvaguardando la integridad de las personas y sus derechos humanos” para ello, el cuerpo policial deberá evitar el uso de medios violentos para proteger el derecho a la vida y a la integridad, no podrá usar armas letales y tomará en cuenta la sentencia del 28 de noviembre de 2018 por la Corte Interamericana de Derechos Humanos de Mujeres víctimas de tortura sexual en Atenco vs México por parte de fuerzas policiales en mayo de 2006 en la cual se advierte sobre el uso arbitrario de la fuerza en contextos de protesta social.
Las coberturas
Habrá mujeres en la protesta, pero también en la cobertura. La cobertura deportiva ha sido una fuente masculinizada y sexista. A nivel mundial solo 17 por ciento de las noticias deportivas son firmadas por mujeres, en América Latina alcanzan el 20 por ciento y en México apenas el 10 por ciento. Las mujeres periodistas cubren la participación de otras mujeres en los deportes, mientras lo hombres las citan en apenas 15 por ciento de sus noticias deportivas a las mujeres, las periodistas lo hacen en el 28 por ciento de sus contenidos.
La cobertura deportiva no está exenta de riesgos. De acuerdo con el registro de CIMAC del 2018 a la fecha se han registrado 299 agresiones contra mujeres periodistas en protestas que van desde agresiones físicas, enfrentar el uso desproporcionado de la fuerza pública, bloqueo informativo y amenazas, así como 17 agresiones por cubrir la fuente deportiva donde destacan las agresiones sexuales.
Se trata de un mundial que sucede en un contexto donde la violencia es parte de la cultura de la masculinidad misógina que naturaliza agresiones sexistas ya sea en el espacio público del periodismo o en el espacio privado del hogar.
Los mundiales siempre han reportado ataques a la prensa, con particularidades hacia las periodistas. En 2010 en Sudáfrica, Latam Journalism reportó robos; en 2014 en Brasil 43 periodistas fueron agredidas. De acuerdo con Reporteros sin fronteras Ana Carolina Fernandez, fotógrafa de la agencia Reuters fue atacada con gas lacrimógeno, Karinny de Magalhaes colaborara de Mídia Ninja, agredida e intimidada verbal y sexualmente, hasta perder la conciencia.
En Rusia 2018, tres periodistas fueron acosadas: la reportera brasileña Julia Guimarães, Julieth González Theran periodista colombiana que colaboraba con el canal de noticias en español de Deutsche Welle y la periodista sueca Wahlberg, que trabaja para el diario deportivo sueco Sportbladet de Aftonbladet. (El País) Los Ángeles Times aseguran que fueron 15, “Este número puede ser diez veces mayor, pero muchos no son registrados”, informó Piara Powar, director ejecutivo de FARE, la entidad encargada por la FIFA para monitorizar la discriminación y el racismo en el fútbol.
En Quatar, 2022, la prensa vivió restricciones para sus acreditaciones (RSF), así como censura, violencia policial, amenazas a su seguridad digital. Veremos cómo viven las mujeres el mundial y a qué se enfrentará la prensa, particularmente las periodistas en la cobertura, pero también las manifestantes en este mundial 2026 en México, Estados Unidos y Canadá.
