Inicio AgendaRealizan cine debate por «Juana», retrato de una periodista y las violencias que enfrenta

Realizan cine debate por «Juana», retrato de una periodista y las violencias que enfrenta

Por Lourdes Godínez Leal

Ciudad de México.- La tarde del pasado viernes se presentó la película Juana en el Instituto Goethe. Dirigida por Daniel Giménez Cacho y producida y escrita por Regina Solórzano y Emma Bertan, respectivamente. La película es la historia de una periodista mexicana que además de enfrentar violencia en su vida personal, la vive en el ejercicio de su profesión, en soledad y en silencio.

Durante el conversatorio posterior a la presentación de la película, la directora general de Comunicación e Información de la Mujer A.C, (CIMAC), Cirenia Celestino Ortega destacó:

«La película es valiente, oportuna y sobre todo refleja muy bien la censura de género y la invisibilización de las violencias que afectan a las periodistas».

La película recupera, dijo, una de las máximas del feminismo: “lo personal es político” y es a través de la historia de Juana –la protagonista– que se muestra cómo las experiencias personales transforman las coberturas periodísticas y el impacto diferenciado de las violencias en quienes ejercen el periodismo.

Evidencia también el aislamiento que muchas periodistas enfrentan tras sufrir violencia. Mientras algunos de sus colegas hombres cuentan con redes de apoyo familiares o institucionales, la protagonista queda prácticamente sola, enfrentando la culpa, la revictimización y la falta de respaldo dentro de su propio entorno laboral.

Otro aspecto relevante es la forma en que se representan las dinámicas dentro de las redacciones, donde ciertos temas, como la violencia contra las mujeres o las desapariciones, suelen recibir menor atención frente a otros acontecimientos considerados “prioritarios”. Aun así, la protagonista persiste en su investigación mediante la búsqueda constante de testimonios, documentos y fuentes, guiada por el compromiso profesional y el llamado “olfato periodístico”, agregó la directora de CIMAC.

Recordó que CIMAC ha documentado que los principales agresores de periodistas suelen ser funcionarios públicos, una realidad que la película también refleja. Frente a ello, la esperanza de alcanzar justicia se convierte en un motor para que las periodistas continúen investigando y denunciando.

La historia también resalta la importancia de las redes de apoyo entre mujeres. Son las amigas de la protagonista quienes le ayudan a comprender que la violencia que enfrenta no proviene únicamente de individuos específicos, sino de un sistema más amplio de poder que atraviesa las instituciones, la justicia, la política y los medios de comunicación.

En su oportunidad, la multipremiada periodista por su trabajo en el tema de desapariciones, Marcela Turati, contó que Daniel Giménez Cacho la buscó para conocer más sobre el tema de violencia contra periodistas para poder plasmar lo más cercano a la realidad esta producción. La periodista recordó a Regina Martínez y a Miroslava Breach, quienes fueron asesinadas por su ejercicio periodístico y muchas anécdotas más de la Revista Proceso, donde ella colaboró, así como de otras y otros de sus compañeros que también han sido amenazados.

Verónica Espinosa, corresponsal de Proceso en Guanajuato desde hace 29 años y que también participó en el conversatorio, recordó el impacto que tuvo el asesinato de la periodista Regina Martínez y cómo ese hecho impulsó la construcción de redes de apoyo y acompañamiento de colegas del gremio.

Relató que fue una de las primeras corresponsales en enterarse de la muerte de Regina y que las horas posteriores estuvieron marcadas por el miedo y la incertidumbre. “Nuestra pregunta fue: ¿por qué ella y quién sigue?”, recordó.

Ante el incremento de asesinatos de periodistas, particularmente en Veracruz, y mientras crecían las manifestaciones para exigir justicia, comenzó a gestarse algo más que la protesta: una red de solidaridad, amistad y cercanía entre comunicadoras y comunicadores.

“Yo he conocido a varios periodistas por llorar a nuestras amigas y amigos”, expresó Espinosa al destacar cómo el dolor compartido fortaleció los vínculos entre colegas. Estas redes permitieron acompañarse emocionalmente, organizarse colectivamente y acercarse a organizaciones de la sociedad civil para enfrentar los riesgos de la profesión.

La periodista subrayó que, además de salir a las calles con mantas y exigencias de justicia, fue necesario construir espacios de apoyo mutuo y fortalecer la salud emocional. “Necesitamos fortalecer nuestra salud emocional; este acompañamiento hizo que muchas nos convirtiéramos también en defensoras y activistas”, señaló.

Finalmente se reflexionó sobre el papel del arte y el cine como herramientas de transformación social. Aunque los cambios en la conciencia colectiva suelen ser invisibles y graduales, dijo Giménez Cacho, las obras artísticas contribuyen a abrir espacios de diálogo, reflexión y cuestionamiento.


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