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Llaman a fortalecer control prenatal ante riesgos metabólicos

Por Lourdes Godínez Leal

Ciudad de México.- La diabetes gestacional y el hipotiroidismo subclínico, son 2 de los trastornos metabólicos más frecuentes durante el embarazo, por lo que la prevención es fundamental para evitar riesgos y complicaciones tanto en las embarazadas como en los fetos.

En un comunicado, integrantes de El Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia (COMEGO) y la Federación Mexicana de Diabetes (FMD) alertaron que el Síndrome Metabólico afecta a una de cada dos mujeres y se liga al menos a tres factores de riesgo: triglicéridos, niveles bajos de «colesterol bueno» y presión arterial o glucosa elevados, lo que puede derivar en padecimientos críticos, incluyendo la diabetes gestacional, señaló la presidenta de la FMD, Ruth Vélez.

La diabetes gestacional es el desorden metabólico más frecuente durante el embarazo. Se estima que aunque actualmente afecta al 12 por ciento de las embarazadas, 95 por ciento lo desconoce. Este padecimiento incrementa el riesgo de complicaciones en el embarazo como inducción del parto en 88 por ciento de los casos.

A largo plazo, eleva en las mujeres la posibilidad de desarrollar enfermedades  cardiovasculares, mientras que en los recién nacidos de madres con esta condición las probabilidades de presentar trastornos del espectro autista o déficit de atención durante la adolescencia, son más altas, señalan las y los especialistas en el comunicado.

Otro “padecimiento silencioso”, advierten, es el hipotiroidismo subclínico, el cual también puede aparecer durante y después del embarazo, razón por la que es importante incluir un perfil tiroideo en el control prenatal ya que de no detectarse a tiempo puede provocar la pérdida del embarazo.

Estas alteraciones metabólicas predisponen a las mujeres a tres trastornos hipertensivos críticos en esta etapa: la hipertensión gestacional, caracterizada por una presión arterial alta después de la semana 20 sin daño orgánico; la preeclampsia, que evoluciona al comprometer los riñones; y la eclampsia, que constituye el escenario de mayor gravedad debido a la aparición de convulsiones.

 “Las alteraciones metabólicas no son exclusivas de una etapa; pueden impactar antes, durante y después del embarazo. Afortunadamente, muchas de estas condiciones pueden prevenirse, identificarse y controlarse oportunamente cuando existe un seguimiento médico adecuado y una visión integral de la salud femenina”, señaló el endocrinólogo. Rafael Violante.

Para evitar el riesgo de desarrollar trastornos hipertensivos, las medidas clínicas incluyen la toma regular de la presión arterial y análisis de orina periódicos. Esto se complementa con el tamizaje especializado para diabetes gestacional entre las semanas 24 y 28 de embarazo (o de forma más frecuente si se detecta un alto riesgo). En general, es indispensable acudir de manera regular a las consultas preconcepcionales y de control prenatal, así como realizar pruebas de tolerancia a la glucosa semanas después del parto para evaluar la recuperación metabólica.


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