Aunque usted no lo crea, en la Ciudad de México una votación de 6.35-6.39% se considera un récord. Sí, leyó usted bien: tan extraordinaria cifra corresponde al porcentaje (preliminar) de la población capitalina que, por internet o en alguna de las 2396 mesas de recepción instaladas por el Instituto Electoral de la Ciudad de México el domingo pasado, emitió su voto en favor de algún proyecto de presupuesto participativo para su colonia y de alguna candidatura para conformar los Comités de Participación Comunitaria que representan los intereses de la ciudadanía ante las autoridades municipales y capitalinas.
Lejos de destacarse como logro, esa votación ínfima merece resaltarse como alarmante indicador de apatía, indiferencia o simple falta de información, carencias que afectan y afectarán el estado de nuestra caótica ciudad.
A la luz de ese índice mínimo de participación, lejos de demostrar que la ciudadanía capitalina es “exigente, demandante y vibrante” y “hace propio el ejercicio de la democracia” (Patricia Avendaño, IECM), esta Jornada de Presupuesto Participativo (2026 y 2027) y Comisiones de Participación Ciudadana (COPACOS), invita a preguntarse por las razones de la apatía ciudadana.
Si no tomamos en cuenta el contexto, podríamos achacarla a una indiferencia generalizada ante los asuntos públicos, o a una falta de confianza en este tipo de procesos, dos factores que influyeron en parte de las y los votantes potenciales. La participación, sin embargo, no se da espontáneamente. Sin suficiente información previa sobre lo que se va a votar y su importancia, es difícil que la ciudadanía, agobiada en su cotidianidad, se informe por su cuenta y se movilice, o ejerza un derecho que apenas conoce, aun cuando su abstención afecte a su comunidad.
Sin duda, el IECM hizo su trabajo al publicitar con cierta anticipación los centros de votación a lo largo y ancho de la CDMX, al instalar el 100% de las mesas y proveer las boletas necesarias.
Ese despliegue de eficiencia, sin embargo, no podía bastar: faltó una amplia campaña previa de información clara y convincente. Por más que en las discusiones mediáticas acerca del Plan General de Desarrollo se mencionara a los COPACOS o que en los barrios unos días antes se publicitaran proyectos comunitarios en curso, es evidente que la falta de difusión acerca de las elecciones comunitarias, por parte de las autoridades, saboteó el proceso mismo ¿Simple omisión de las autoridades?
¿Quién ha visto espectaculares o anuncios luminosos que expliquen qué son los COPACOS o para qué sirven los presupuestos comunitarios? ¿En qué pantalla, del Metro o el Metrobús se difundió esa información o se invitó a votar el domingo?
Abundaron y abundan, en cambio, carteles propagandísticos del Gobierno capitalino que pretenden hacernos creer que la CDMX es “capital del futbol y del feminismo” o “ del futbol y de los derechos humanos” – como si viviéramos en la misma burbuja que ellas.
Abundan también videos sobre las múltiples “utopías” inauguradas por la Jefa de Gobierno. Del Proyecto de Plan General de Desarrollo de la Ciudad de México, desde luego, no se ha informado y menos con claridad. Es probable, entonces, que gran parte de la población ni siquiera estuviera enterada de esa Jornada ni de su importancia para su propia comunidad, pese al trabajo que en diversas colonias desarrollaron organizaciones comunitarias o personas comprometidas con el interés público en su barrio.
Si, como afirmaron, con razón algunas consejeras del IECM, “la participación ciudadana sigue siendo una de las herramientas más poderosas para fortalecer nuestra democracia”, si estas elecciones permiten que “la voz y la participación ciudadanas se [traduzcan] en acciones para mejorar su comunidad”, el propio IECM debería revisar su estrategia para lograr una votación significativa en 2028. También debería revisar el formato de sus boletas: votar por número de proyecto o letra de candidatura no facilita el voto informado, confunde. ¿Por qué imitar los defectos de la elección judicial?
Pasada esta Jornada, además de reconocer el esfuerzo de candidatas y candidatos a COPACOS y de quienes presentaron proyectos comunitarios, como ciudadanía tendremos que respaldar a nuestros/as representantes y exigirles que defiendan nuestros intereses, nuestro derecho a la ciudad, ante el embate que representa el PGD que las autoridades buscarán aprobar muy pronto, con todo y sus Casas de Gobierno, con “representantes ciudadanos” designados por las propias autoridades.
