Ciudad de México.- La enfermería en México tiene rostro de mujer, aunque históricamente ha sido considerada una profesión “de cuidado” y asociada a roles femeninos tradicionales, lo cierto es que hoy las enfermeras sostienen gran parte del sistema de salud público en medio de jornadas extenuantes, precarización laboral y violencia institucional.
Datos del Sistema de Información Administrativa de Recursos Humanos en Enfermería del Gobierno de México, señalan que en 2023, el país contaba con 338 mil 353 personas desempeñando la profesión y se estima que el 80% son mujeres.
Por ejemplo, datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señalan que tienen en sus instalaciones laborando a 124 mil enfermeras y enfermeros, quienes brindan servicio a más de 70 millones de mexicanos en sus unidades médicas de los tres niveles de atención. Son consideradas la mayor fuerza laboral de la institución, dividida en 16 categorías para el cuidado de pacientes, mediante la realización de funciones asistenciales, de docencia, investigación, gestión operativa y directiva.
Durante la pandemia de COVID-19 estuvieron en la primera línea de atención, muchas veces sin insumos suficientes, enfrentando largas jornadas y riesgos sanitarios y se estima que al menos 210 enfermeras murieron por COVID-19 en el primer año de la emergencia sanitaria.
Para especialistas y colectivas feministas, la situación de las enfermeras refleja una desigualdad estructural: los trabajos relacionados con el cuidado siguen siendo esenciales para la vida.
Además de atender hospitales, clínicas y comunidades, muchas enfermeras enfrentan dobles y triples jornadas al combinar su empleo con tareas de cuidado de sus propias familias.
En el Día Internacional de la Enfermería, organizaciones y trabajadoras insisten en que reconocer su labor no debe quedarse en homenajes simbólicos, sino traducirse en salarios dignos, seguridad laboral, acceso a puestos de liderazgo y políticas públicas con perspectiva de género.
Y para reconocer a las fundadoras de esta profesión te presentamos a las mujeres pioneras en este campo.
Florance Nightingale
Es considerada como la madre de la enfermería moderna. Fue una escritora, estadística y enfermera británica nacida en 1820 en Florencia, Italia, en el seno de una familia adinerada. Un año después se mudó a Londres y ahí creció hasta que en 1837 tuvo un «llamado de Dios» y para 1850 destinó su vida al cuidado de enfermos.
Durante la guerra de Crimea (1853-1856) y gracias a sus conocimientos logró reducir la tasa de mortalidad del ejército británico y puso de manifiesto la relación entre la ciencia sanitaria y las instituciones médicas. Su participación en la guerra mostró otra cara de la labor de las enfermeras no como mujeres hechas para servir, sino con capacidades de aprender y mostrar nuevas perspectivas sobre el área de conocimiento generando así respeto para las mujeres.
Se cuestionó la experiencia de las mujeres en el proceso de cuidado y se apostó por la educación para las mujeres, pero no para asumir solo un rol de cuidado sino también para mejorar el entorno del paciente como la luz, ventilación, clima o ruido. Florance Nightingale luchó para que el trabajo de cuidados fuera otorgado a personal entrenado y que dejara de ser visto como una actividad de caridad. Desarrolló estadísticas y vigilancia epidemiológica para mejorar el cuidado.
En 1859 fundó la primera escuela de formación de enfermeras con habilidades sobre su modelo de cuidado, fue así que la enfermería comenzó a obtener reconocimiento como una profesión.

Dorothea Dix
Nacida el 4 de abril de 1802 en la ciudad de Hampden ubicada en Massachusetts, Estados Unidos, Dorothea Dix luchó por los derechos de las personas con enfermedades mentales. Creció en una familia de escasos recursos, por lo que tuvo una educación autodidacta y cuando creció se convirtió en una activista que presentó informes con fotografías, testimonios, datos sobre capacidad de camas, salarios del personal, estándares mínimos de higiene y seguridad a partir de visitas a hospicios y prisiones.
También promovió políticas de reorganización institucional, defendió la construcción de hospitales psiquiátricos especializados y la profesionalización de la atención que incluyera personal entrenado, protocolos y supervisión médica. Para ella, los enfermos mentales debían ser tratados de la misma forma que el resto y bajo condiciones con estándares éticos y clínicos, lo que fue una base para la atención moderna.
Con la Guerra Civil estadounidense en 1861 se convirtió en Superintendente de Enfermeras del Ejército por el Ejército de la Unión, ahí escogió a mujeres entre 30 a 35 años de apariencia sencilla y las obligó a portar vestidos negros o marrones. A Dorothea Dix también le tocó enfrentarse al rechazo de los médicos por aceptar a las enfermeras en los hospitales, aun así, fue galardonada con dos banderas nacionales reconociendo su servicio.

Clara Barton
En Oxford, Massachusetts, nació Clara Barton el 25 de noviembre de 1821, quien más tarde se convertiría en pionera, profesora, enfermera y humanitaria reconocida por organizar la Cruz Roja Estadounidense. Fue la hija menor de un matrimonio abolicionista, su padre fue agricultor y criador de caballos, mientras que su madre se dedicó al trabajo del hogar, juntos fundaron la primera iglesia Universalista en el lugar.
Gracias al accidente de uno de sus hermanos quien cayó desde un granero en construcción, pasó dos años atendiendo la recuperación. Aprendió a suministrare medicinas y despertó en ella su interés por la enfermería. En 1861, durante la Guerra Civil, ya contaba con una agencia para suministrar provisiones a soldados heridos a quienes también proporcionó cuidados de enfermería ganándose el apodo de Ángel del Campo de Batalla.
Al terminar la guerra consiguió un permiso del entonces presidente Abraham Lincon para abrir la Oficina de Soldados Desaparecidos y ayudó a que 20 mil soldados regresaran con sus familias. En un viaje a Suiza, Clara Barton conoció el movimiento de la Cruz Roja que brindaba ayuda humanitaria a los heridos en combate, no solo se ofreció como voluntaria durante la guerra franco-prusiana, sino que llevó el movimiento a los Estados Unidos, la cual fue fundada en 21 de mayo de 1881.

Virginia Henderson
Originaria de Kansas City y nacida el 30 de noviembre de 1897, Virginia Henderson fue una enfermera que dedicó su vida al estudio de la enfermería logrando desarrollar la Teoría de la necesidad basada en el cuidado la cual enfatiza la importancia de aumentar la independencia del paciente y enfocarse en las necesidades humanas para su progreso después de la hospitalización y cómo las enfermeras pueden ayudar a satisfacer esas necesidades, es decir, ellas cuidan de los pacientes hasta que ellos puedan cuidarse por sí mismos.
A pesar de recibir educación desde su hogar, fue inscrita en la Escuela de Enfermería del Ejército en el Hospital Walter Reed en Washington DC y se recibió en 1921, mismo año en el que comenzó a trabajar en el Servicio de Enfermeras Visitantes de Henry Street por dos años.
Desempeñó otras funciones como instructora y directora en el Norfolk Protestan Hospital en Virginia o supervisora de enfermera en el Strong Memorial Hospital en Nueva York. Dedicó 14 años de su carrera a ser profesora en Teachers Collage de la Universidad de Columbia y también fue investigadora en la Escuela de Enfermería de la Universidad de Yale.





