Ciudad de México, 21 mayo 2026.- La periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro presentó la tarde de ayer su nueva novela “Un Halcón en mi ventana”, de la editorial Penguin Random House, que rescata la participación de las mujeres en los movimientos estudiantiles de 1968 a 1975.
En entrevista con el periodista Carlos Puig, la también autora del libro “Los Demonios del Edén”, publicación que reveló una red internacional de pederastia encabezada por los empresarios Succar Kuri y Kamel Nacif, lo que le costó una demanda por difamación, calumnia y un largo camino en la búsqueda de justicia tras su tortura y detención de Cancún a Puebla en 2005, contó cómo surgió la idea de esta nueva novela presentada ayer en el Museo Nacional de Antropología e Historia.
Cacho dijo que este proyecto nació después de haber realizado la miniserie “Somos valientes” y que originalmente pensaba en un documental sobre la participación de las mujeres en estos movimientos que no estaba documentada, que fueron borradas de la historia y que no fue rescatada por las periodistas feministas.
“Si tu googleas mujeres del 68, te aparecen 7 nombres”, por lo que agregó que uno de los fines de esta novela es reivindicar la participación de otras mujeres de todo el país en el movimiento estudiantil y los otros movimientos que lo acompañaron, como el de indígenas o el de los mineros.
Sin embargo, la falta de presupuesto para realizar el documental, la llevó a pensar en una novela, que si bien no es una vivencia personal porque ella tenía 5 años de edad en ese tiempo, resultó de testimonios de personas muy cercanas a ella.
“Yo cuento en el libro un montón de anécdotas que son reales, de las que me acuerdo cuando era adolescente ya que hablaban mis tíos que sí participaron en el 68 con sus novias que siguen siendo amigas de la familia a las que consulté cuando estaba escribiendo la novela”.
Enfatizó cómo desde la ficción pudo rescatar los nombres de aquellas que desaparecieron en Santa Martha Acatitla por ejemplo, o que se fueron a algún pueblo y ya nadie supo más de ellas y que ya no pueden hablar porque ya se murieron, estuvieron en Lecumberri, les dieron enfermedades rarísimas o simplemente desaparecieron.
Recordó que en ese momento convergieron con el movimiento estudiantil otros en los que participaban mujeres afromexicanas que acudían a las marchas, las mujeres indígenas que estaban haciendo toda la reivindicación para proteger y defender a los mineros en todo el país; es decir, no sólo sucedía el 68, pero se ha contado siempre desde esta mirada épica, centralista y masculina, incluso, dijo la periodista, algunas mujeres periodistas también lo han hecho así, de lo que sucedió en el Instituto Politécnico Nacional y en la Universidad Nacional Autónoma de México.
“Para mí era muy importante hacer esto y contar también cómo México, la sociedad civil, se convirtió en la punta de lanza para Latinoamérica para combatir las dictaduras, para combatir la opresión política, la opresión militar y para cuando se dieron cuenta en Argentina, Chile, Guatemala; México ya había roto todos esos paradigmas y eso me parece que es fenomenal porque se nos olvida lo que hemos logrado”.
“Es una novela que muestra el dolor del pasado. Ya sabemos lo que pasó, ahora qué va a pasar después. Si no conocemos esto desde frente, no vamos a entender lo que viene detrás de nosotros para atropellarnos; y es la militarización de un país, y es cómo se construye la corrupción y cómo de destruyen los derechos de las personas y cómo si la sociedad civil no toma las calles el pasado vuelve a atropellarnos de nuevo”.




