Ciudad de México.- La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en conjunto con la Secretaría de Economía (SE) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentaron el documento «Acción para la igualdad de género y la sociedad del cuidado: propuesta normativa», una iniciativa que plantea acciones concretas para integrar la perspectiva de cuidados en la política industrial y el desarrollo económico del país.
El documento parte de una premisa fundamental:
«Para que México aproveche plenamente las oportunidades derivadas de la reconfiguración de las cadenas globales de valor y los objetivos del Plan México, es indispensable avanzar hacia un modelo de desarrollo que elimine las barreras estructurales que limitan la participación económica de las mujeres».
Como parte de la presentación de esta propuesta, señalan que «la prosperidad compartida en México exige desmantelar la división sexual del trabajo y la injusta organización social de los cuidados», porque esto constituye un nudo estructural de la desigualdad de género.
Resaltan que «el éxito del Plan México y la transformación económica del país dependen de consolidar una política industrial feminista que eleve el cuidado al rango de infraestructura habilitadora».
Recordemos que en agosto del 2025, de forma previa a la 16 Conferencia Regional de la Mujer en América Latina y el Caribe con sede en Ciudad de México, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) reconoció el cuidado como un derecho humano y señaló que corresponde a los Estados garantizarlo, así como adaptar medidas legislativas para lograr su plena eficacia.
La Corte determinó que los Estados tienen la obligación de implementar acciones concretas para desmantelar los estereotipos que generar una distribución desigual de las labores del cuidado, así como asegurar que las mujeres que realizan este trabajo de la forma no remunerada puedan ejercer sus derechos en igualdad de condiciones.
La propuesta
La propuesta identifica que la actual organización social de los cuidados constituye uno de los principales nudos de la desigualdad de género.
La insuficiente infraestructura de cuidados restringe la autonomía económica de millones de mujeres —de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la participación laboral de las mujeres en el país es de apenas 45,7%, y el valor del trabajo no remunerado que recae mayoritariamente sobre ellas equivale al 23,9% del PIB nacional—. Esta exclusión representa, además, un obstáculo para la productividad, la competitividad y la disponibilidad de talento que requieren los sectores productivos estratégicos.
Como respuesta, en un ejercicio iniciado bajo la solicitud de la Secretaría de Economía, el grupo de instituciones propone actualizar el Estándar de Parques Industriales (NMX-R-046-SCFI-2015) para incorporar servicios como Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI), lavanderías, comedores duales, lactarios, áreas de autocuidado y sistemas de transporte seguro. La incorporación de esta infraestructura permitiría facilitar la participación laboral de las mujeres y mejorar las condiciones de bienestar de las trabajadoras.
El documento destaca que la localización de estos servicios en parques industriales y Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar (PODECOBI) generaría economías de escala y de aglomeración que permitirían compartir costos entre empresas, beneficiando especialmente a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).
La importancia de esta propuesta radica en que se inscribe en una de las líneas estratégicas de trabajo más relevantes de la CEPAL durante las últimas décadas: el reconocimiento del cuidado como un pilar del desarrollo sostenible.
Desde una perspectiva regional, la CEPAL ha impulsado la construcción de la sociedad del cuidado como una condición indispensable para alcanzar la igualdad de género, fortalecer la cohesión social y promover un crecimiento económico más inclusivo y sostenible.
A través de sus investigaciones y recomendaciones de política pública, la Comisión ha demostrado que los cuidados no deben entenderse únicamente como una responsabilidad privada de los hogares o de las mujeres, sino como una función social y económica que requiere la corresponsabilidad del Estado, el sector privado, las comunidades y las familias.
La propuesta presentada refuerza esta visión al reconocer que la inversión en infraestructura y servicios de cuidado genera un triple dividendo: incrementa el bienestar de las personas, promueve la creación de empleo y fortalece la productividad empresarial. En este sentido, el documento plantea una nueva forma de entender el desarrollo económico, donde el cuidado se convierte en una infraestructura habilitadora para la competitividad y el bienestar.
«Cuidar también es producir», concluye el documento, sintetizando una visión de desarrollo que coloca a las personas y a la sostenibilidad de la vida en el centro de la estrategia económica.




