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América debe invertir en partería: OPS

Por Wendy Rayón Garay

Ciudad de México.- Datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) señalan que solo tres de cada cuatro países de América reconocen formalmente la partería como una profesión distinta a la enfermería, por ello el organismo hizo un llamado a los países para invertir en ella como un pilar del sistema de salud.

Las parteras o matronas prestan servicios de atención integral y esencial a mujeres, recién nacidos, familias y comunidades. Gracias a su formación pueden proporcionar hasta el 90% de las intervenciones en salud sexual, reproductiva, materna, neonatal y del adolescente, de acuerdo con la OPS, y su labor debe ser reconocida en el marco del Día Internacional de la Partería, celebrado cada 5 de mayo.

La labor de las parteras es necesaria para la atención primaria, de acuerdo con OPS su práctica respetuosa ayuda a las mujeres de diversos contextos sociales, culturales y comunitarios. Su vínculo con las comunidades permite acercarlas a la atención médica, promover equidad social y confianza en los servicios de salud.

La plataforma Cuentas Nacionales del Personal de Salud (CNPS) indica que en América existen 78 mil parteras, es decir, 3.5 por cada 10 mil habitantes. Para Centroamérica o países del Caribe la situación no es la misma, ya que las cifras son «críticamente bajas» pues varía desde el 0.1 hasta el 13.5 por cada 10 mil habitantes.

A pesar de que el 74% de los países de la región reconocen la partería, la OPS indica que las desigualdades en los lugares donde no lo hacen se deben a la falta de formación y marcos regulatorios respetuosos con su labor, pues solo el 60% de los países cuentan con una autoridad regulatoria sobre esta actividad y apenas la mitad de ellos tienen sistemas para renovar licencias y asegurar la calidad del servicio.

«Estas brechas limitan la capacidad de los sistemas de salud para aprovechar plenamente la contribución de las parteras y garantizar una atención segura, de calidad y respetuosa.» -Organización Panamericana de la Salud (OPS).

La OPS apuntó que en la región solo existen 160 programas para capacitar profesionalmente a las parteras con enseñanza sobre herramientas digitales, educación interprofesional y diversos entornos en práctica clínica. Como resultado, el 88% de las mujeres que egresan alcanzan competencias básicas en partería.

La partería en México limitada por la NOM 020

A diferencia del resto de países de la región, México atraviesa un momento particular con las parteras quienes han acusado que tras la implementación de la Norma Oficial NOM 021-SSA-2025, su participación es limitada, ya que, en un intento por reconocer y regular la práctica, enfrentan obstáculos para usar medicamentos, operar en sus hogares o acceder a certificados.

El informe Situación actual de la partería indígena en seis estados de México calcula que en México existen 15 mil 835 parteras tradicionales en el país, de las cuales 91% se encuentran activas. Estos datos no difieren de los proporcionados por el Fondo de Población de las Naciones Unidas quien señala la existencia de 20 mil parteras tradicionales,100 parteras profesionales egresadas y 16 mil 684 licenciadas en enfermería y obstetricia en el país.

El 4 de marzo de 2025, se publicó la NOM 020 que estableció lineamientos para la atención integral materna y neonatal. El documento determina que se busca reducir la mortalidad materna garantizando el derecho de las mujeres a elegir a su acompañante y promoviendo el parto respetado y humanizado.

Para Hannah Borboleta, quien es partera y directora de Morada Violeta, el primer centro de atención integral a la salud sexual y reproductiva de las mujeres con enfoque feminista en la Ciudad de México, la NOM 020 afecta la autonomía de las parteras tradicionales, pues ahora el documento determina que solo aquellas que cuenten con conocimientos obstétricos y perinatal podrán ejercer esta labor.

Además, Hannah Borboleta destacó que en muchos casos la implementación de la NOM 021 depende de varios factores como el estado donde residen las parteras quienes enfrentan restricciones para poder operar desde sus hogares como tener que adecuar el espacio cuando el documento advierte que dichas regulaciones solo aplican en establecimientos formales de salud.

Otra de las consecuencias fue la prohibición del uso de medicamentos por parte de las parteras tradicionales que no cuentan con un título, lo cual asegura, pone la vida de las mujeres en peligro al no poder recurrir a estos insumos en momentos críticos durante en nacimiento de un bebé y cuyas consecuencias repercuten en las madres que atienden.

Hannah Borboleta reportó que muchas de las parteras tuvieron problemas para obtener certificados, esto debido que se reúsan a formar parte de un registro oficial ante los riesgos que hay al estar en una base de datos donde se incluyen registros personales y nadie les ha informado quién tendrá acceso a dicha información, qué se hará con el registro y para qué será utilizado.

La especialista atribuye que las barreras que enfrentan las parteras tras la NOM 020 se deben a una incorrecta interpretación de esta misma, lo cual afecta su labor: «ni siquiera ha sido tanto la norma como está escrita, sino el cómo la interpretan y cómo se agarran de ella para hacer lo que quieran. La norma se vuelve otro instrumento para amedrentar a las parteras».

En 2023, treinta parteras tradicionales se opusieron a la regulación de sus conocimientos asegurando que su labor era segura para las madres y bebés durante el Foro nacional: Defensa de la partería tradicional frente al anteproyecto de la Norma Oficial, realizado el 23 de marzo en las instalaciones de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). 

En ese evento, la investigadora Fanny Escobar, integrante de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) señaló que la Norma viola el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su artículo 25 que indica: «los gobiernos deberán velar por que se pongan a disposición de los pueblos interesados servicios de salud adecuados o proporcionar a dichos pueblos los medios que les permitan organizar y prestar tales servicios bajo su propia responsabilidad y control, a fin de que puedan gozar del máximo nivel posible de salud física y mental”.

Amparo Sevilla, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) alertó que México ya contaba con legislaciones que violentaban el ejercicio de la partería tradicional como la NOM 007 que obliga al sector salud a capacitar parteras para reducir muertes maternas sin respetar el conocimiento de estas mujeres, partiendo del supuesto de que «no saben».


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