Ciudad de México.- Hoy se conmemora el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres y el objetivo de este año es renovar el compromiso para reducir la mortalidad materna en la región, un compromiso que sigue latente en las metas internacionales de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, concretamente el 3, que establece “reducir la tasa mundial de mortalidad materna a menos de 70 por cada 100 mil nacimientos, sin que ningún país tenga una tasa de mortalidad materna superior al doble del promedio mundial”.
Es importantes señalar que en 36 años (de 1990 a 2026) y pese a todos estos esfuerzos por disminuir la MM son 3 causas las que han prevalecido como causa de estas defunciones: el aborto, las hemorragias obstétricas y la preeclampsia y eclampsia, que ahora se engloban como trastornos hipertensivos.
Esta fecha se conmemora desde 1987 a propuesta de la Red Mundial de Mujeres por los Derechos Reproductivos, reunidas en el V Encuentro Internacional de Mujer y Salud realizado en San José, Costa Rica, en mayo de 1987, como un recordatorio para abordar las múltiples causas de enfermedad y muerte que afectan a las mujeres. al V .
En el mundo, el tema se colocó en la agenda internacional durante la Cuarta Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo celebraba en el Cairo, Egipto, en 1994; y 6 años más tarde, en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) en el Objetivo 5 cuya meta era presentar una razón de mortalidad materna (RMM) de 22 defunciones por cada 100 mil nacidos vivos.
En el caso de México, desde la década de los 90 fueron muchos los esfuerzos por hacer visible el tema, principalmente por grupos feministas, organizaciones de la sociedad civil, académicas y financieras internacionales que impulsaron la creación de instituciones, mecanismos de medición y rendición de cuentas y dieron seguimiento a los compromisos que el país había firmado, por lo que su participación en la creación de políticas públicas para que la muerte materna fuera vista, reconocida y atendida como un tema de derechos humanos, fue fundamental.
En 1990 la RMM se ubicó en 89 muertes por cada 100 mil nacidos vivos; el aborto constituyó la principal causa de estas defunciones con 6.6 por ciento mientras que los trastornos hipertensivos 25.4 por ciento. Las causas obstétricas indirectas (relacionadas con enfermedades asociadas, las que se presentan o se complican con la presencia del embarazo) representaron 2.6 por ciento y las hemorragias constituían 23.1 por ciento.
Impulso de la sociedad civil organizada
Una de las instancias más importantes en el país creada e impulsada en 1993 desde la sociedad civil fue el Comité Promotor por una Maternidad Segura en México (CPMSM), para promover la salud materna y prevenir la muerte materna mediante la colaboración entre gobierno, academia y sociedad civil.
Este Comité realizaba el monitoreo de los servicios de salud materna en el país, vigilaba las políticas públicas y participaba en la toma de decisiones públicas.
18 años después para vigilar el cumplimiento de los ODM se creó el Observatorio de Mortalidad Materna en México, una red intersectorial e interinstitucional que generaba evidencia para influir en las políticas públicas de salud materna en el país, lo que lo convirtió en un referente de investigación y análisis del tema que también supervisaba la asignación de los presupuestos destinados a la salud materna.
Derivado de ello, se crearon observatorios y comités por una maternidad segura en diversas entidades federativas que lograron mantener comunicación directa con las autoridades sanitarias estatales, emitieron recomendaciones y promovían acciones de adopción para mejorar la atención en salud materna.
Todo el trabajo impulsado desde el feminismo y las OSC en la década de los 90 y posterior, estuvo acompañado de recursos de financieras internacionales como la Fundación Ford y la Fundación MacArthur, las agencias de las Naciones Unidas como el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud y también de legisladoras aliadas que impulsaron los cambios necesarios para los recursos etiquetados que hicieran posible la realización de estos trabajos.
El papel del gobierno
Entre los años 2000 y 2006 el gobierno federal impulsó, a través de la Secretaría de Salud, programas y estrategias para reducir la MM. Por ejemplo, en el 2002 se presentó el programa Arranque Parejo en la Vida (APV) cuyo propósito era lograr una cobertura universal y condiciones igualitarias de atención con calidad a las mujeres durante el embarazo, el parto y el puerperio, así como a las niñas y niños desde antes de su nacimiento hasta los dos años de edad.
En 2006 se firmó el Acuerdo del H. Consejo Técnico del Instituto Mexicano del Seguro Social 126, para otorgar atención obstétrica y neonatal a las mujeres embarazadas o en puerperio, beneficiarias del Programa IMSS-Bienestar, con alto riesgo obstétrico o con complicaciones que pongan en riesgo su vida o la de sus recién nacidos.
Otra estrategia implementada en 2008 fue “Embarazo Saludable” cuya meta era que las embarazadas se afiliaran al Seguro Popular, disminuyendo así los costos de bolsillo.
En 2009 se hizo público el “Convenio General de Colaboración Interinstitucional entre la SSA, el ISSSTE y el IMSS, para la atención de las emergencias obstétricas”, que estipulaba que a partir de mayo de ese año, todas las mujeres que presentaran una emergencia obstétrica debían ser atendidas en cualquier unidad médica de las instituciones mencionadas, sin discriminación por razón del estado de afiliación en salud.
Si bien se implementaron diversas estrategias para disminuir la muerte materna, las indígenas continúan siendo el gran pendiente toda vez que siguen presentando las tasas de morbilidad y RMM más altas que el resto de las mexicanas debido a las barreras que han enfrentado durante años en el acceso a servicios de salud accesibles y oportunos, además de discriminación y maltrato.
Una de las entidades que por décadas ha permanecido en los primeros lugares de MM es Chiapas que concentra 56 municipios con población indígena y que reporta un alto número de casos sin atención, al igual que el Estado de México y Puebla, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Salud en su reporte de la semana epidemiológica 19 (a mayo de este año).
Este reporte indica que la RMM preliminar calculada es de 22.3 defunciones por cada 100 mil nacimientos estimados, lo que equivale a 163 defunciones notificadas.
Las entidades que presentan mayor número de defunciones maternas son: Edo. De México (26), Chiapas (22), Puebla (13), CDMX (8) y Michoacán (8). En total representan 47.2 por ciento de las defunciones y las muertes se concentran en los Servicios Públicos de Salud IMSS Bienestar con 38 por ciento.
Destaca el caso de Chiapas que reporta un alto número de casos de mujeres sin atención, al igual que Puebla y el Estado de México.

Las mujeres de 45 a 49 años constituyen el grupo con mayor RMM con 209.5 por cada 100 mil nacidos vivos y las cuatro principales causas de muerte son Aborto (16.0), Hemorragia obstétrica (14.7), Enfermedad del sistema circulatorio (12.3); y Enfermedad hipertensiva, edema y proteinuria en el embarazo, el parto y el puerperio (11.7)
El año 2025 cerró con 470 defunciones lo que equivale a 25 defunciones por cada 100 mil nacimientos.





