Ciudad de México.- El triunfo electoral de Abelardo de la Espriella a la presidencia Colombia el pasado fin de semana, se suma a otras victorias presidenciales como en El Salvador y Argentina, donde candidatos considerados de derecha han ganado las elecciones en los últimos años, lo que en muchos casos, ha significado una amenaza para el avance de los derechos humanos de las mujeres y de las agendas de género.
De acuerdo con la prensa colombiana, la contienda electoral fue muy cerrada y estuvo polarizada y si bien no significa que inmediatamente habrá una cancelación de derechos de las mujeres, la votación dejó en claro que existen otros temas que preocuparon más a las y los votantes como la seguridad y economía.
Datos analizados por la prensa colombiana respecto a la forma en que las y los votantes emitieron su sufragio, revelaron que pese a que las colombianas representan 51 por ciento de la población, ello no determinó que se inclinaran hacia uno u otro candidato, sino que hubo división en temas como aborto, feminismo, familias y diversidad sexual; e indicadores como edad, nivel educativo religiosidad y pertenencia el ámbito rural o urbano, determinaron el voto.
Datos de la Registraduría Nacional del Estado Civil, señalan que con un censo de aproximadamente 41.4 millones de personas electoras y una participación cercana a 26.4 millones de votos en segunda vuelta, se registró un alto número de abstención: alrededor de 14.6 millones de personas no votaron.
Según los resultados de las encuestas previas a la elección, los temas de interés para las y los electores fueron en seguridad, economía y empleo, corrupción y salud, mientras que la agenda de género, movilizó a grupos definidos como mujeres jóvenes, organizaciones feministas y colectivos de la diversidad que simpatizaban más con el candidato considerado como de izquierda, Iván Cepeda, quien garantizaba la continuidad de la política del presidente saliente Gustavo Petro.
¿Y la agenda de género?
Colombia llega a este cambio de gobierno con avances significativos en derechos para las mujeres impulsados por el movimiento feminista y las alianzas que lograron hacer con legisladoras y legisladores en temas como el acceso al aborto, donde se logró la ampliación del acceso a la interrupción legal del embarazo hasta las 24 semanas de gestación y la construcción de políticas públicas contra la violencia de género y el feminicidio.
Otros temas donde ha habido avances es en la participación política de las mujeres para ocupar cargos de elección y designación, así como políticas de cuidado y reconocimiento al trabajo doméstico no remunerado, entre otros.
Por ello, algunas organizaciones feministas alertaron durante las campañas sobre los discursos del ganador Espriella que refuerzan la visión de la familia tradicional, su oposición al aborto y a la diversidad sexual así como sus narrativas referentes a la ideología de género, lo que podría implicar un cambio en la agenda y políticas públicas para al avance de derechos humanos de las mujeres.
Entre algunas preocupaciones documentadas por la prensa colombiana destacan una posible reducción de la prioridad estatal en políticas de igualdad, prevención de violencias y derechos sexuales y reproductivos.
Como ha sucedido en otros países esto se ve reflejado en cierre de instituciones para el avance de la igualdad, disminución de presupuestos y a quienes se nombra para distintos cargos en instancias que han sido impulsadas para el avance de estos derechos.
El avance de la derecha en América Latina
En los últimos años se dio un avance de la derecha con los triunfos presidenciales de Javier Milei en Argentina, en 2023; en 2023 Daniel Noboa en Ecuador; la reelección de Nayib Bukele en El Salvador; en 2024 José Raúl Mulino en Panamá; Santiago Peña en Paraguay y ahora Colombia se suma a la lista.
En el Salvador, con la llegada de Bukele a la presidencia se dieron retrocesos en derechos sexuales y reproductivos, de acuerdo con lo que han documentado organizaciones feministas de ese país mientras que en otros países como Chile o Paraguay, el cambio ha sido más institucional o limitado a desaceleración de políticas de género.
Si bien en varios casos los derechos ganados no han sido eliminados sí hay una clara tendencia para reducirlos ya sea mediante los recursos o con la desaparición de instituciones creadas para su avance.




