Ciudad de México.- A tan solo cuatro meses de haber comenzado el año, la inflación alimentaria en México prende señales de alerta con precios altos, pues durante el mes de marzo y abril se registró un incremento en el precio de los 24 productos esenciales que conforman la canasta básica, pasando de los 910 pesos a los 2 mil 106 pesos en distintas regiones del país, lo que representa un aumento mensual de 21.13 pesos, equivalente a 1.01% y esto pega en la economía de las mujeres que se desempeñan como jefas de hogar.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), hasta 2020 había 35 millones 221 mil 314 madres en México. En promedio, cada una tenía dos hijos o hijas y el 48 por ciento de ellas era económicamente activa, es decir, contribuía para el hogar con alguna actividad laboral.
El Inegi también detalló que de las madres económicamente activas, 11 millones 474 mil 983 estaban reconocidas como jefas de familia; o sea que, en total, 33 de cada 100 hogares a nivel nacional eran liderados por una mujer.
Doña Moni, dueña de una recaudería en el mercado de la curva de la colonia Pensil, en la alcaldía Miguel Hidalgo, comparte su testimonio respecto al aumento de precios como mujer dueña del hogar y vendedora.
«La verdad es que, si ha habido un aumento significativo en casi toda la verdura, más que nada por la sequía que se puede sentir, la gasolina, la violencia a la que se exponen los intermediarios en las carreteras, todo influye y nos afecta a todos, hasta a mí que la vendo. Trato de no subirle tanto el precio para no perder clientela y eso me afecta también. En cuanto a la comida en la casa, afortunadamente no le batallamos, pero si he estado en el lugar de la clientela.», comparte Doña Moni.
Aunque el porcentaje puede parecer moderado, acumulado mes con mes representa un golpe constante para los hogares que destinan la mayor parte de su salario en comida, en especial para las jefas del hogar quienes, ante la ausencia del padre de sus hijas o hijos, deben responsabilizarse del trabajo no remunerado (el cuidado y la limpieza) y convertirse en proveedoras para pagar diferentes gastos como servicios, ropa, comida, renta, transporte y otros.
En marzo de 2026, la canasta básica costaba 2 mil 85 pesos con 32 centavos; sin embargo, para abril, el precio subió a 2 mil 106 pesos con 45 centavos. De acuerdo con el estudio Líneas de Pobreza que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la inflación general mensual de marzo del presente año aumentó 0.4 puntos porcentuales respecto al mes anterior lo que responde al aumento en la canasta básica.
Datos revelados por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) señalan que los productos que más aumentaron su precio en el último mes son: el chile poblano 28.24% (de $55.66 a $71.38), jitomate 14.48% (de $45.09 a $51.63), chile jalapeño 12.72% (de $37.84 a $42.66), papa 10.76% (de $34.39 a $38.09) y zanahoria 7.63% (de $18.84 a $20.28).
Las regiones donde la Canasta Básica Alimentaria resultó ser más cara fueron estado de México con 2 mil 485 pesos con 50 centavos, Colima con 2 mil 435 peos, Nayarit con 2 mil 340 pesos, Zacatecas con 2 mil 278 pesos y Baja California con 2 mil 219 pesos.
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Nieves
En la Ciudad de México vive Nieves Romero, una madre y esposa de 4 hijas que va al mercado a comprar para hacer de comer cada dos días. A ella ya no le sorprende el aumento de precios. Indica que el jitomate ya está en 90 pesos en algunas recauderías, lo mismo que costaría en una tienda departamental.
«Antes el jitomate estaba en 20 o 30 pesos por máximo donde suelo comprarlo, ahora he visto letreros en los tianguis que lo venden hasta en 90 pesos el kilo, y así ha sido con casi toda la fruta y verdura, ha subido todo de precio, pero realmente ya casi no me sorprende. Afortunadamente ya se cómo sobrellevarlo y qué hacer de comer cuando estas situaciones pasan para no afectar nuestra economía y alimentación. Es un poco complicado porque el tomate o el jitomate se utiliza para todo.», comparte Nieves.
Alessandra
Alessandra Mora es otra mujer y madre primeriza de 24 años quien reside en la Ciudad de México. Se está acostumbrando a ser jefa del hogar y todo lo que eso implica como el trabajo de cuidados y las tareas del hogar, que incluye la preparación de alimentos. Ella comparte que se le complica un poco por el hecho de que ahora tiene que comprar por piezas en vez de kilos y distribuir bien las porciones.
«Solo se me ha hecho un poco complicado porque ahora tengo que comprar, por ejemplo, 4 jitomates, 1 pepino y 1 cebolla, en vez de comprar el kilo de cada cosa, pero de ahí en fuera creo que está bien porque solo somos yo, mi esposo y mi bebé y no se desperdicia lo que compramos. Sin embargo, supongo que las cosas irán subiendo más y más porque viene el mundial y muchos extranjeros estarán aquí y todos quieren sacar provecho, solo espero que no sea permanente.», explica Alessandra.
Termina su relato diciendo: «Respecto al dinero, tengo que hacer que nos alcance, porque aparte de comida tenemos otros gastos. Como por ejemplo cosas de uso personal, para mi bebé y para nosotros. Tratamos de estirar el dinero para no quedarnos a media quincena.»

De acuerdo con el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), que registra la inflación de bienes y servicios en México, desde la segunda quincena de marzo de este año ya se veía el aumento exponencial que tendría el precio de la verdura.
En la primera quincena de abril de 2026, los productos genéricos cuyas variaciones de precios al alza y a la baja destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron el jitomate, chile serrano, así como autobús urbano con incrementos en sus precios. En contraste, la electricidad, el tomate verde, el transporte aéreo y el pollo disminuyeron sus precios.

El alza de precios no ocurre de forma aislada. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC) señala diversos factores que están implicados en el alto costo de la canasta básica, por ejemplo, el incremento de energéticos como el Diesel que va por encima de los 30 pesos por litro, problemas de inseguridad y extorsión que elevan los costos operativos del comercio y medidas internacionales como el impuesto del 17% al tomate mexicano en Estados Unidos.
En el ámbito internacional, medidas como aranceles, así como la sequía producto del cambio climático y las guerras que escasean insumos como fertilizantes y refacciones contribuyen a un entorno adverso que impacta directamente en el precio de las mercancías, afectando directamente a la economía de 35 millones de mexicanos.
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Estos elementos afectan tanto a la distribución como a la producción de alimentos, repercuten directamente en el consumidor final. La Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes ya anunció que esta combinación de factores podría encarecer los alimentos hasta un 40% en 2026.




