- Un estudio de La Labó revela que nueve de cada diez mujeres en México participarán en el Mundial 2026, pero solo una de cada cinco se considera aficionada al futbol
- Aun así, ellas decidirán o influirán en casi 9 de cada 10 gastos relacionados con el torne revelando una contradicción central: el evento logra monetizarlas sin integrarlas como afición
Ciudad de México.- El Mundial 2026 será visto por 9 de cada 10 mujeres, pese a que únicamente el 20.6% se considera seguidora habitual del futbol; serán ellas quienes aporten a la derrama económica, según un estudio realizado por La Labó.
Recordemos que México será una de las tres sedes junto con Estados Unidos y Canadá donde se llevará a cabo el Mundial 2026, frente a este evento el país espera la llegada de más de cinco millones de turistas, según estimaciones de la Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut).
Este estudio realizado por La Labó, señaló que el 43.3% es quien tiene la última palabra para hacerlo, mientras que 44.9% lo decide en conjunto con otras personas. Además, el 28.4% prevé incrementar sus compras durante el Mundial, especialmente en alimentos, bebidas, reuniones sociales, jerseys y plataformas de transmisión.
“El cambio no está en el fútbol, está en quién tiene hoy el poder de decidir cómo se gasta el dinero alrededor del Mundial”, indicó Laura Manzo, fundadora de La Labó.
El interés económico convive con una mirada crítica sobre el Mundial. El 42.5% considera que el Mundial traerá más costos que beneficios para México. Entre las principales preocupaciones aparecen el caos vial (62%), aumento de precios (50.1%), uso de dinero público (44.4%), inseguridad (39.8%) y gentrificación (25.2%).
La investigación “El Mundial en las Mujeres: decisiones, consumo y vida cotidiana” , realizada con 1 mil 500 mujeres mexicanas entre enero y marzo de 2026, documenta cómo el evento impacta decisiones de consumo, uso del tiempo, percepción de seguridad y participación cotidiana.
En sus resultados arroja que tal como sucede en toda su vida, las mujeres se enfrentan a barreras estructurales, que les dificultan formar parte del torneo como audiencia. Tal es el caso de la pobreza de tiempo, debido a las múltiples labores que realizan solo el 36.1% podrán ver los partidos únicamente si no interfiere con sus obligaciones laborales y de cuidados.
Otro de las barreras que enfrentan es la violencia, pues 6 de cada 10 ha vivido cuestionamientos, comentarios condescendientes o situaciones de incomodidad en espacios futboleros. Sin embargo, 62.5% considera que los espacios futboleros son hoy más incluyentes, lo que da muestra de que muchas mujeres normalizan la exclusión pues han tenido que adaptarse y permanecer en espacios que no están hechos para ellas.
“La industria lleva décadas operando bajo un modelo que normalizó la exclusión de las mujeres como si fuera parte natural del deporte”, señaló Manzo.





