Ciudad de México.- El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) reveló en su nuevo informe «¿Quién paga el precio? Desigualdad de género y deuda soberana» donde estimaron la pérdida de 55 millones de empleos de mujeres si 85 Estados continúan aumentando su deuda, esto ocurre debido a que la forma en la que se gestiona y se paga provoca el recorte a inversiones en salud, bienestar y sistemas de cuidados, lo que las obliga a conseguir empleos precarizados.
De acuerdo con Alexander De Croo, administrador del PNUD, cuando la deuda de un país se dispara, los Estados ajustan sus presupuestos recortando servicios, infraestructura y oportunidades económicas. Aunque tiene implicaciones para todos, advirtió que son las mujeres quienes «pagan el precio alto», pues sus opciones laborales se reducen y aumenta el trabajo de cuidado.
Para gestionar el pago de la deuda, los gobiernos recurren a políticas de austeridad para «calmar a sus acreedores internacionales o cumplir las condiciones de los programas de alivio de la deuda», según señala la PNUD. Es así que se generan recortes o topes salariales que afectan a sectores altamente feminizados, mientras que las reducciones a la provisión de salud y atención pública trasladan las responsabilidades de cuidados a las mujeres.
La reducción de subsidios de combustibles, electricidad y alimentos ponen en aprieto a estas mujeres, sobre todo quienes son las proveedoras principales en el hogar. La PNUD señala que estos patrones pueden incrementar la carga de la deuda familiar, es decir, a las familias que se endeudan para cubrir gastos de alimentación, salud o educación.
Al panorama se suma que el mundo enfrenta desafíos relacionados al aumento de tenciones geopolíticas y de escalada militar que perturban sistemas energéticos y alimentarios gracias a conflictos en el Medio Oriente, lo que podría incrementar la pobreza hasta 32.5 millones de personas en todo el mundo y sus impactos caen mayormente en países que ya enfrentan restricciones fiscales por la deuda.

El estudio del PNUD, en donde se analizó el panorama en 85 países con ayuda de datos del Banco Mundial, la Organización Internacional del Trabajo y el Informe sobre Desarrollo Humano evidenciaron que con la pérdida estimada de los 55 millones de empleos a corto plazo (92.5 millones a largo plazo) se generará una caída en los ingresos de las mujeres del 17% ampliando aún más las brechas de género existentes, mientras que en los ingresos de los hombres no se registró ningún cambio.
Anteriormente, la carga de servicio aumentada por la deuda se duplicó entre la década de 2010 y 2022, lo que provocó una disminución de 21.8 millones de empleos de mujeres a corto plazo y 38.4 millones a largo plazo, pero ahora las pérdidas pueden ser mayores. Para el PNUD, a los impactos de la deuda ocasionan se suma que las trabajadoras independientes y las que contribuyen al sustento familiar cuentan con menos acuerdos laborales formales y protección social.
El informe también señala que aquellas mujeres afectadas por el aumento de la deuda y los pagos de los Estados se enfrentan a afectaciones en las inversiones sobre educación, servicios de salud sexual y reproductiva, prevención de la violencia doméstica, restricciones en nutrición y planificación familiar.
Algunos datos hallados en los 85 países refieren un aumento del 32.5% en la tasa de mortalidad materna, es decir, 67 muertes de madres por cada 100 mil nacidos vivos, siendo esta una de las afectaciones más graves en el servicio de salud.
A raíz de los resultados sobre muerte materna, la PNUD concluyó que las mujeres enfrentan la disminución en su esperanza de vida del 2.3%, porque aunque los cambios suelen ser graduales, los indicadores muestran que la deuda puede tener consecuencias rápidas y sustanciales en la salud pública con implicaciones duraderas para el bienestar de la población.
Otra área afectada es el nivel educativo, por ejemplo, la organización encontró que las mujeres muestran una disminución del 1% sobre su acceso a la educación, aunque los hombres enfrentan afectaciones más pronunciadas del 2.7% al 2.9%. Esto sugiere que la participación educativa de los hombres puede ser vulnerada con las limitaciones económicas impuestas por el pago de la deuda.

La PNUD informó que sería menos agresivo si las políticas de austeridad recurren al aumento de impuestos; sin embargo, los gobiernos suelen usar como recursos en aumento de impuestos indirectos como el IVA o los impuestos sobre las ventas, lo cual es regresivo y puede erosionar los ingresos de las mujeres de forma desproporcionada.
El organismo internacional propone a los países que las estrategias de gestión de la deuda incorporen explícitamente evaluaciones del impacto de género para preservar el margen fiscal para inversiones que apoyen la participación económica y el bienestar de las mujeres. Por otro lado, impulsar que los programas de consolidación fiscal eviten recortes de gastos en áreas críticas para la igualdad de género en sectores con alta concentración de mujeres.
También buscan que los gobiernos supervisen tanto el impacto de género de los fondos prestados como la distribución de los costos del servicio de la deuda, que las estrategias de endeudamiento incorporen presupuestos con perspectiva de género para evaluar cómo las cargas de reembolso influyen en la igualdad de género, y que la reforma financiera global sea clave para reducir los costos de endeudamiento y la carga de la deuda en los países en desarrollo.




