Ciudad de México.- Aunque el empleo de las mujeres registró un incremento durante el último año, ellas continúan enfrentando una profunda brecha de participación en el mercado laboral.
En mayo de 2026, apenas 45.8 por ciento de las mujeres de 15 años y más formó parte de la población económicamente activa, frente a 74.2 por ciento de los hombres, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Los datos reflejan que, mientras el mercado laboral mexicano sumó 62.1 millones de personas económicamente activas, las mujeres siguen siendo minoría en el empleo remunerado y en la búsqueda activa de trabajo, una desigualdad que persiste prácticamente sin cambios respecto a mayo de 2025.
La encuesta señala que 24.9 millones de mujeres estaban ocupadas, lo que representa un aumento anual de 268 mil trabajadoras, superior al crecimiento registrado entre los hombres, cuyo empleo aumentó en 170 mil personas durante el mismo periodo.
Sin embargo, este avance no se traduce en una mayor incorporación femenina al mercado laboral. La tasa de participación económica de las mujeres permaneció prácticamente estancada, mientras que la de los hombres disminuyó ligeramente.
La brecha evidencia que millones de mujeres continúan fuera del mercado laboral, una situación que especialistas han asociado históricamente con la sobrecarga de los trabajos de cuidados no remunerados, la falta de servicios de cuidado y las desigualdades estructurales que limitan su autonomía económica.
En contraste, la población no económicamente activa alcanzó 43 millones de personas, equivalente al 40.9 por ciento de la población de 15 años y más. De ellas, 5.2 millones manifestaron estar disponibles para trabajar, aunque no realizaron acciones para buscar empleo.
En materia de desempleo, la situación de las mujeres mostró una ligera mejoría. En mayo de este año 713 mil mujeres se encontraban desocupadas, es decir, 2 mil menos que en el mismo mes de 2025. Entre los hombres, por el contrario, el número de personas desempleadas aumentó en 25 mil, hasta alcanzar un millón.
La tasa de desocupación femenina permaneció en 2.8 por ciento, prácticamente igual al promedio nacional, mientras que la masculina fue de 2.7 por ciento.
Otro indicador que refleja la calidad del empleo es la subocupación, que incluye a personas que necesitan trabajar más horas de las que actualmente laboran. En mayo de 2026, 6.8 por ciento de las mujeres ocupadas se encontraba en esta condición, frente a 7.1 por ciento de los hombres.
No obstante, los retos para las trabajadoras van más allá del acceso al empleo. La ENOE reportó que la informalidad laboral alcanzó al 55.2 por ciento de la población ocupada, lo que implica que más de la mitad de quienes trabajan lo hacen sin acceso pleno a derechos laborales como seguridad social o prestaciones.
Además, las condiciones críticas de ocupación —que consideran bajos ingresos y jornadas laborales extensas— aumentaron al 38.7 por ciento, dos puntos porcentuales por encima del nivel registrado un año antes, lo que refleja un deterioro en la calidad del empleo.
Si bien el crecimiento del empleo femenino representa una señal positiva, los datos muestran que la incorporación de las mujeres al mercado laboral continúa marcada por desigualdades persistentes.




