Baja participación femenina en poder político dominicano

INTERNACIONAL
Participación Política de las Mujeres
   Feministas y legisladoras llaman a la paridad
Baja participación femenina en poder político dominicano
Foto retomada del sitio Flickr del PNUD R.D./Romel Cuevas
Por: Mercedes Alonso
Cimacnoticias/SEMlac | Santo Domingo.- 07/10/2014

Los estereotipos a los que están sometidas las mujeres en la sociedad constituyen el mayor obstáculo para que ocupen posiciones de poder, lo que las relega a un segundo plano, pese a demostrar que poseen igual capacidad para ejercer un determinado cargo.
 
Para la experta en Comunicación y consultora del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Virginia García Beaudoux, es sumamente preocupante la situación de desventaja en que se encuentran las mujeres, tanto en América Latina (AL) como en el resto del mundo.
 
García Beaudoux y otros representantes del PNUD, y de la Comisión Permanente de Equidad de Género de la Cámara de Diputados, impartieron sendas jornadas de capacitación para comunicadoras y comunicadores sociales, en Santo Domingo y Santiago, segunda provincia de importancia en este país caribeño.
 
En ambos encuentros, destinados a promover una cobertura noticiosa que propicie el tratamiento igualitario para mujeres y hombres dedicados a la política, se identificaron estereotipos de género que dañan la imagen de las mujeres.
 
MÁS MILITANCIA, MENOS CARGOS
 
Según la consultora del PNUD, 51 por ciento de la militancia de los partidos políticos en la región está compuesta por mujeres, pero solo 16 por ciento ocupa las presidencias o secretarías generales.
 
Señaló, además, que las personas relacionan el liderazgo con características que se consideran típicas masculinas, tales como la agresividad o la competitividad; en cambio, ninguno de los rasgos del estereotipo femenino se asocian con liderar.
 
Esta situación se evidencia con mayor intensidad en el ámbito político, dijo, “debido a que los medios de comunicación no se centran en sus facultades intelectuales, sino que se enfocan en resaltar cualidades físicas como su belleza, vestuario y cómo lleva el cabello”, enfatizó.
 
El representante del PNUD en el país, Lorenzo Jiménez de Louis, criticó la baja participación en política de la juventud y las mujeres en República Dominicana, y afirmó que algunas organizaciones limitaron la intervención de esa población de manera intencional.
 
Indicó que la poca presencia de mujeres debilita las altas instancias del poder, evidente en que de 32 senadurías sólo cuatro las ocupan ellas; de 190 diputaciones, poseen 40, y de 155 alcaldías, sólo han conquistado 12.
 
Por su parte, la oficial de género del PNUD, Raissa Crespo, insistió en que el propósito no es lograr las cuotas mínimas, sino conseguir la paridad para fortalecer la democracia del país.
 
“La baja participación de la mujer nos hace reflexionar sobre los retos que todavía tienen que vencer para que sus intereses se implanten en las altas instancia de poder”, enfatizó.
 
RETOS
 
En tanto que la presidenta de la Comisión Permanente de Equidad de Género de la Cámara de Diputados, Magda Rodríguez Acosta, reflexionó sobre “los retos que todavía tienen las dominicanas para que sus intereses se encuentren bien representados en las altas instancias de poder”.
 
Detalló que el puesto político más equitativo en el cuadro de género es la regiduría, ya que de las mil 143, 183 son ocupadas por mujeres: “Ustedes saben que la ley electoral obliga que por cada dos hombres haya una mujer y por eso se cumple el 33 por ciento”, observó.
 
Recordó que en el Poder Ejecutivo, de 21 ministerios, sólo tres mujeres desarrollan la función de titulares. “No puede haber democracia sin mujeres. Si somos más de la mitad de la población y votamos, entonces ¿por qué somos menos las electas en los puestos políticos?”, subrayó.
 
Rodríguez Acosta informó que, junto al PNUD, impulsan una mayor participación de las mujeres en política de cara a las elecciones de 2016, en las que se presentarán aproximadamente 17 mil candidaturas a puestos electivos y se definirán alrededor de 4 mil 150 cargos.
 
En este sentido, García Beaudoux explicó a SEMlac que las personas relacionan el liderazgo con cualidades, y ninguno de los rasgos del estereotipo femenino se asocia con liderar.
 
“Esos y otros aspectos son reforzados y amplificados, tanto por las informaciones periodísticas, como por las secciones dedicadas a la cultura o el entretenimiento. Para la mayoría, una mujer se define como débil, delicada, frágil y con capacidades para tareas domésticas; pero no se la imaginan como luchadora, competitiva, estratégica y buena administradora”, precisó.
 
Sostuvo, además, la necesidad de evitar que los prejuicios impidan que la gente escuche y valore el discurso y las propuestas de las mujeres políticas.
 
La especialista propuso que los medios “reencuadren la información. O sea, que se contemple una variedad de perspectiva con el propósito de no estigmatizar a la población femenina”.
 
Tanto Virginia García Beaudoux como Raissa Crespo consideraron que el primer paso para mitigar los daños de los encuadres informativos es nunca hacer una pregunta a una mujer funcionaria que no se le haría a un hombre en la misma posición.
 
Asimismo, recomendaron conocer las capacidades de las postulantes a cualquier candidatura más que sus atributos físicos. Los estereotipos o falsas creencias son muy difíciles de erradicar, por lo que ello debe ser una lucha que empiece desde los hogares, las escuelas, instituciones y el Estado.
 
La presidenta del Senado dominicano, Cristina Lizardo, se opone a que sean asignadas cuotas en los cargos electivos a las mujeres, tanto del Congreso como municipales.
 
“Ellas deben participar en política de igual a igual con los hombres, sin que sea necesario que se les asignen cuotas de participación como manda la ley; debe ser una expresión de sus capacidades demostradas”, explicó la congresista de acuerdo con un reporte de prensa de la Cámara alta.
 
SEMlac pudo conocer que el presidente de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados, Henry Merán, que estudia la Ley de Partidos y Agrupaciones Políticas, informó la aprobación del empleo del lenguaje de género en dicha legislación, como requisito establecido en la Constitución de la República.
 
Se recuerda que la nación dominicana sólo cuenta con la Ley 24-97 contra la violencia intrafamiliar, promulgada en 1997, la cual castiga los asesinatos de mujeres, pero no tipifica el feminicidio al nivel que lo requiere.
 
Un estudio reseñado recientemente por Listín Diario señala la urgencia de promulgar y aplicar leyes que disminuyan la incidencia del feminicidio en Dominicana, tercer país con más muertes por esta causa en AL.
 
Realizada por Greidys Roa Chalas, investigador de la Unidad de Políticas Públicas del Observatorio Político Dominicano, la investigación recomienda reformar la Ley 24-97, “que permite la conciliación como método alterno para la resolución de controversias y con ello deja abierta la posibilidad de acuerdos entre una mujer abusada y su agresor, sin que este último haya pagado por su culpa”.
 
Numerosas agrupaciones feministas, instituciones y organizaciones políticas y sociales han protestado contra ese contenido legislativo y exigen la respuesta sancionadora y reparadora del Estado, que hasta ahora ha sido deficiente en la implementación de políticas públicas destinadas a reducir los altos índices de violencia de género que sustenta el país.
 
La cifra de casos de feminicidio durante el primer semestre del actual año ascendió a 45 casos, 40 por ciento más que en 2013.
 
Las voces críticas exigen que se cumplan las leyes existentes, al tiempo de fortalecer los canales de denuncia y que se les brinde el seguimiento necesario a las víctimas; además, como medidas preventivas para disminuir los casos de feminicidio, el análisis formula una mayor inclusión de las mujeres en la vida productiva de la sociedad por medio de políticas destinadas a mejorar sus condiciones de vida.
 
“Se necesita brindar oportunidades para incrementar sus ingresos, principalmente a las mujeres más desposeídas, como son las madres adolescentes, trabajadoras domésticas, trabajadoras del sector informal y las envejecidas, para que no se vean forzadas a depender económicamente de compañeros abusivos”, concluye el documento.
 
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